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APRETÓN DE TURCAS A OPOSICIÓN EN CHINA

Con la detención esta semana de varios destacados disidentes y el anuncio de que al menos dos de ellos serán procesados por intento de derrocar al poder estatal , las autoridades chinas lucen decididas a poner súbito fin a la atmósfera de relativa tolerancia que se había vivido en los últimos tiempos en este país.

06 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

El Partido Democrático Chino (PDCh) ha sido desde las protestas de Tiananmen en 1989 la única organización de oposición que, pese a estar prohibida por el gobierno, había venido funcionando y construyéndose bajo las vigilantes narices de las autoridades, las cuales, aunque hostigaban a sus dirigentes y activistas con detenciones e interrogatorios, no habían tomado medidas radicales para impedir su actividad.

Hasta el lunes por la noche, cuando fueron arrestados entre seis y nueve de sus activistas. Por primera vez en los últimos meses, se están produciendo acusaciones formales contra algunos de los detenidos, que podrían costarles años de cárcel.

Varios son veteranos de la disidencia china, cuyas vidas son un patético ejemplo de lo que arriesgan en este país quienes cuestionan el liderazgo exclusivo del Partido Comunista. Desde la visita de Clinton en junio, venían intentando registrar su pequeño partido en sus ciudades de origen. Sin resultado pero sin que el gobierno se decidiera a sacarlos de circulación (se dice que por no provocar enredos en la larga serie de visitas extranjeras de alto nivel que han tenido lugar desde el verano, las cuales, justo ahora, se han terminado).

Xu Wenli, apodado el padrino de la disidencia , de 54 años, es el más destacado opositor dentro de China. Empezó con el llamado Muro de la Democracia, el movimiento contestatario de 1978 que a la sombra de las Cuatro Modernizaciones proclamadas por Deng Xiaoping para abrir a China a Occidente y a la economía de mercado, llamó a implementar una Quinta Modernización , en alusión a la democracia y el multipartidismo. Xu Wenli pasó en prisión de 1979 a 1983. Y, después de la masacre de Tiananmen, entre el 90 y el 96, estuvo otros seis años tras las rejas.

El otro arrestado célebre es Qin Yongmin, de 44 años, activista de los derechos sindicales, con ocho años de trabajos forzados por su participación en el Muro de la Democracia, y otros dos de prisión, entre el 94 y el 96, por una Carta de la Paz que hizo con otros compañeros.

Oscuro panorama El destino de los líderes, luce mucho más lúgubre esta vez que las breves detenciones para interrogarlos a las que las autoridades chinas los habían acostumbrado en los últimos meses.

Según informes del Centro de Información sobre los Derechos Humanos para China, los líderes habrían sido acusados de intento de derrocar el poder estatal . Eso significa que podrían darles condenas de al menos diez años. Y el portavoz oficial del ministerio de Exteriores dijo que Xu Wenli es sospechoso de actividades atentatorias contra la seguridad del Estado . Eso y sus relaciones con extranjeros, podrían costarle desde una década hasta el resto de su vida en prisión. La posición oficial habla de que aquí no hay partidos de oposición , y que crear organizaciones que atenten contra la seguridad del Estado es un delito en todo el mundo .

Un indicio de que la jefatura china podría haber decidido cortar con el único movimiento de oposición más o menos organizado, lo dio una entrevista del número dos de los comunistas chinos, Li Peng, al diario alemán Handesblatt. Si (una organización) intenta montar un sistema multipartidario y negar el liderazgo del Partido Comunista, entonces no se le permitirá existir , dijo el ex-primer ministro, considerado como uno de los directos responsables de la masacre de Tiananmen en 1989.

Apretón de tuercas para quitar toda ilusión a quienes creen posible en China una liberalización al estilo occidental? Dos o tres condenas ejemplares para asustar a los potenciales amigos del PDCh, el cual, según sus jefes, ya contaba con trece ramas provinciales y más de 200 miembros? Preguntas que tienen a los observadores en China enfrascados en la macabra especulación de qué tan severas puedan ser las sentencias, indicio de las intenciones de las autoridades.

No son los únicos Hay precedentes. En el curso de un mes fueron expulsados dos periodistas extranjeros. Y el viernes se juzgó a puerta cerrada a un empresario de Internet que había pasado direcciones de correo electrónico a una publicación disidente. Primer acusado de usar la red con fines subversivos. Cuya sentencia también se espera como otro indicio de la resistencia a cualquier apertura significativa del régimen chino.

Los presos de esta semana habían hablado en los meses pasados de una primavera de Beijing , por la tolerancia sin precedentes en que desarrollaban sus actividades. Los seguían, se les negaba el registro de las ramas de su partido, se los llevaban para interrogarlos. Pero no se los había puesto ante la probabilidad de otra larga sentencia. Ahora, a dos semanas del vigésimo aniversario del lanzamiento de las Cuatro Modernizaciones, las reformas de Deng Xiaoping que abrieron a China al mundo, pueden estarlo. Con lo cual la Quinta Modernización , la democratización por la cual luchan estos hombres desde hace también veinte años, tendría un triste aniversario.

Destacado: La Quinta Modernización que llevaría a China al camino de la democracia, podría tener un muy triste aniversario.