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CORTÉS Y GUZMÁN TUVIERON MÁS MOTOR

Nunca antes la reputación de dificultad de las 6 Horas, Premio Doria-Motor-Automóvil Club de Colombia, se había visto tan reforzada como en la extenuante y dramática edición del sábado pasado en Tocancipá.

07 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

La lluvia intermitente que se instaló durante las tres primeras horas ayudó al complejo libreto que debieron interpretar los equipos con numerosos cambios de llantas, salidas de pista, seis neutralizaciones antes de la primera hora y hasta la fundida del computador de cronometraje, que dejó el dramático remate de carrera al ojo de la tribuna, que estuvo a mitad de cupo por el mal clima.

Jorge Cortés y Diego Guzmán pusieron su Camaro en el podio de la general una vez más, pero esta vez ni los aguaceros refrescaron su duro trabajo para derrotar al Oldsmobile de Fajardo, padre e hijo, y Gustavo Yacamán, que punteaba al entrar a la última hora.

Desafortunadamente para ellos, una larga parada para el último reabastecimiento le devolvió la punta y ventaja a Cortés y luego perdieron los frenos con lo cual salieron del ritmo. Y, para rematar, un eje se despinó y su aventura murió en tres ruedas a un lado de la pista. El joven piloto Fajardo Jr., extenuado, regresó a hombros de su padre al garaje mientras Cortés y Guzmán salían una vez más en hombros del público.

Cuando cayó la bandera para el Camaro 45, había solo 18 autos sobrevivientes en pista, muchos maltrechos y heridos, pero motivados por el orgullo de terminar, algo que ya es una parte de la victoria.

La sorpresa Kurt Satter, con Diego Luis Forero y Juan Carlos Bernal, se alzaron con una victoria sin faltas en la clase de los 1.400. Su R4-Swift no hizo ni una parada fuera de rutina, y estuvo listo para ir capitalizando los problemas de Bejarano-Cifuentes (alternador), 3., Camacho-Atuesta (batería), quienes fueron segundos después de haber figurado siempre muy arriba en el marcador de la general.

La sorpresa del día la puso el joven auto de los antioqueños Freydel, Restrepo y Mejía, un Mazda 121 que rodó lento, pero seguro y sin parar y se llevó por delante el triunfo en los 2.000 c.c. donde los favoritos quedaron rápidamente fuera de contienda.

Primero, el BMW de Clopatofsky fue embestido por el prototipo de Galindo apenas con 10 vueltas de carrera. Luego el R18 de los hermanos Regnier y Diego Fernando Mejía se despistó en el primer aguacero y nunca se repuso del atraso, aunque terminó 2.

El Clio de los Rivera y Pablo Gómez, se fundió después de puntear largo rato y el Twingo de Juan Pablo Clopatofsky, 3. sorteó enemil peripecias que lo demoraron.

A Giovanni y Sergio Sesana, con Diego F. Mejía, les bastaron 149 vueltas contra 257 del ganador general, para imponerse en su clase de prototipos. El Spice sufrió también toda suerte de percances, pero sus rivales estaban peor que ellos, ya que el Ralt de Uribe y Madero apenas tuvo mecánica para modestas 63 vueltas y el segundo del grupo, el proto de Camacho y Guerrero, hizo solo 99 giros.

A los del grupo de la Copa Clausen Sports 2.000 no les fue tan bien como esperaban en la general. Ganaron Manuel Torres y Darío Roca con una gran ventaja sobre Gabriel Arango, Guillermo Moller y Santiago Moreno y más aún sobre Camilo Amaya y Andrés Lleras, cuya máquina tuvo un fuerte, pero controlado incendio en pits, sin consecuencias.

Daniel Villa y Juan David Vélez no tuvieron problemas en su grupo donde terminaron con más de 60 vueltas de ventaja sobre el prototipo de la familia Méndez. El carro duro de la categoría, la Tortuga de Lince y Bert Skidmore, salió pronto de contienda con el motor roto.

Ganamos A los mexicanos les fue mal, pues ni siquiera manejaron en el caso de los hermanos Contreras, cuyo Mustang fue uno de los primeros retiros en manos de Manuel Quiroz, con el motor roto. Y el VW tubular de Barrón, Noguera y Montoya, nunca lució.

Como se ve, el relato es un rosario de percances y daños, que muestran que esta carrera no perdona y que esas mismas dificultades son su mayor motivación. El público entendió bien todas esas circunstancias y supo disfrutar los cerrados finales entre Cortés-Guzmán y Fajardo-Yacamán, y entre Satter-Bernal-Forero contra Atuesta-Camacho. Porque lo demás, se desbarató por todo lo narrado.

Y aunque parezca paradójico, a pesar de las numerosas salidas de pista y golpes, ningún auto de las 6 Horas pudo emular con la espectacular volcada que se dio José Rezk en la carrera preliminar en los Twingo, entre parejas de padres e hijos del Club Los Tortugas donde se demostró la fogosidad de la generación que puso en marcha todo este proyecto del joven automovilismo. La familia Clopatofsky, Gonzalo y este cronista, ganamos la simpática prueba.