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BALANCE

Estos días son excelentes para un balance existencial que nos impulse a asumir tres valores que se escriben con C , la letra de la calidad humana: conciencia, compromiso y cambio. Mientras las empresas hacen su balance o inventario de pérdidas y ganancias, también nosotros debemos hacer lo mismo con las dos empresas de las cuales somos dueños y gerentes: Yo Mismo. S.A. y Mi Familia y Cía. Ltda. .

31 de diciembre 1998 , 12:00 a.m.

El primer valor es Conciencia y de él depende todo en la vida. No es extraño que todos los maestros espirituales destaquen esta actitud como la más importante en la vida, junto con el amor. Si uno se adentra en la sabiduría de los distintos pueblos percibe de entrada el inmenso valor que ellos le dan a este valor, sin el cual estamos muertos en vida. Solo para dar una pista, veamos tres palabras que en tres lugares bien diferentes expresan lo mismo: jagruti en sánscrito, shoshin en japonés y sequed en hebreo.

Todas ellas se pueden traducir con una de estas cuatro frases: estar consciente, estar vigilante, estar despierto, o estar presente. He ahí la clave para aprovechar la vida. Cuando ya hemos tomado conciencia de quiénes somos y para qué vinimos, podemos aceptar que hay cambios urgentes por realizar, no tanto afuera como dentro de nosotros mismos. Nos animamos entonces a lograr una revolución interior, que es la única verdadera, y para lograrlo asumimos compromisos. Todo esto es imposible de lograr si no estamos muy cerca de Dios y de los que amamos para que ellos sean nuestros aliados en el difícil combate que se nos propone.

Conciencia y compromiso para el cambio son tres realidades del mundo espiritual. Sin ellas deambulamos como ciegos que creen ver. Los mismos que con tanta agudeza y no menor crueldad describe el Nobel José Saramago en su extraordinaria novela Ensayo sobre la ceguera. Una obra que nos desnuda tal cual somos. Una obra descarnada en la que vemos hasta qué extremos de ruindad llegamos cuando el poder y el poseer nos ciegan del todo.

Esta novela es una buena lectura para hacer balances, comprometernos y cambiar hoy mismo, ya que solo somos dueños del fugaz ahora, no de un incierto mañana. Hoy es el día para amar, hoy es el día para servir, perdonar y compartir. Un buen balance nos dirá qué hay que hacer.