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'El camino del árbol' conduce a Varasanta

27 de febrero 2013 , 12:00 a.m.

En octubre del 2012, el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, de Bogotá -el escenario teatral con mayor capacidad del país (1.745 sillas)-, fue el escogido para el estreno de la obra Arimbato, el camino del árbol, coproducción del Teatro Varasanta y Barracuda Carmela (de Colombia) y La Compañía Balagan (Brasil).

Allí, bajo la dirección de Fernando Montes y Felipe Vergara, se presentó la historia del misterioso suicidio de varios jóvenes de la comunidad embera a comienzos de la década del 2000.

Desde la semana pasada, la producción, que ganó la convocatoria Iberescena en el 2011 y el Premio Residencia Artística y Creación (Idartes), se trasladó a un escenario más pequeño, el Teatro Varasanta, de Bogotá, donde estará en temporada hasta el 16 de marzo.

Aunque la propuesta escénica debió reducirse, reconoce Montes, el público vivirá una experiencia más íntima, gracias a la cercanía de las gradas al escenario. "Aquí uno capta mejor la respiración y los movimientos interiores de los actores. El espectador se siente metido en la obra, a diferencia de los teatros grandes, en los que uno vive un poco la experiencia del cine, porque la imagen se ve lejos", argumenta.

Más allá de la escenografía, el montaje mantiene su apuesta por un lenguaje poético, aderezado con el teatro físico, que popularizó el fallecido director polaco Jerzy Grotowski, maestro de Montes.

Según este, ese enfoque nace de la dificultad de abordar un tema tan delicado como el suicidio. "Hay una reflexión sobre la muerte en cierto nivel... Yo no sé cómo lo lograron los actores, pero hay una experimentación muy extraña sobre la belleza y la sensualidad alrededor del tema central", dice.

Montes también destaca la música de la obra, compuesta por 'Teto' Ocampo, quien la interpreta en vivo. "Él tiene un espacio de improvisación en el espectáculo, y eso potencia el trabajo, pues, además, lleva diez años trabajando sobre la composición y la estructura de la música indígena desde una perspectiva occidental", comenta.

Al igual que en sus producciones anteriores -Kilele, La tempestad y Fragmentos de libertad-, el grupo de Montes se embarcó en un largo proceso de investigación antes de montar la obra. "Tuvimos contactos con los emberas, no directamente con los familiares de los jóvenes, pero sí con chamanes y especialistas. También hablamos con la gente de la calle para saber qué piensa y qué siente sobre este tema. Digamos que fue muy interesante darse cuenta del nivel de ignorancia que tenemos sobre todas las comunidades indígenas", dice el director y añade que el grupo planea hacer una función especial para los emberas.

@YhoLoaiza