Archivo

Mercedes Salazar, en la Quinta Avenida de Nueva York

27 de febrero 2013 , 12:00 a.m.

El tradicional tejido con la fibra de la palma de werregue, bien compacto y sólido, con el que las mujeres de la comunidad indígena waunana, en el Chocó, elaboran jarrones, platos y bandejas, le sirvió de inspiración a la diseñadora Mercedes Salazar para hacer pulseras de gran tamaño.

Pero ella cambió los tonos café, naranjas, rojizos y negros, colores de la tierra que usan los indígenas, por otros: morado, verde, rosado, azul...

Y esas piezas encantaron a los encargados de las compras de la tienda Henri Bendel, por lo que esta semana es la diseñadora invitada del almacén ubicado en la Quinta Avenida de Nueva York.

"Ellos escogen diseñadores nuevos, los invitan durante ocho días a exhibir su colección en la vitrina que da sobre la Quinta Avenida, y luego hacen pedidos para seguir vendiendo en sus tiendas", comenta la diseñadora, que por estos días está en Nueva York. Conservar, y a veces recuperar, las técnicas artesanales es un compromiso que guía constantemente el trabajo de esta talentosa creadora. "Retomo la técnica, sin cambiar su manera de hacer las cosas, y le doy la vuelta con el diseño: cambio los materiales, los colores, la función, manteniendo la esencia", comenta Salazar.

Así elaboró esta colección conformada por más de 300 piezas, entre collares, aretes, brazaletes, anillos, junto con otros, en la que también incluye trabajos hechos por los indígenas wayú, de la Guajira, y zenú, de Córdoba.

"Esta es la colección primavera-verano que mostré a principios del año en una feria de accesorios en Nueva York, como lo hago desde hace varios años. Luego la muestro en un show room, y ahí fue donde me contactaron los de Henri Bendel", comenta.

Para esta colección unió las tendencias para la temporada con las técnicas artesanales de los indígenas.

"Les pedí a las comunidades hacer sus tejidos tradicionales, pero que tiñeran los hilos de colores pastel, como menta, curuba, amarillo, verde y azul pálidos. Al principio se sorprendieron, pero accedieron." A otros les mezcló alambres dorados. Según Salazar, los compradores internacionales para este tipo de tiendas buscan objetos como los de ella, que cuentan una historia y son hechos a manos con mucha calidad.