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Tiro directo ¿Se enreda la reelección?

25 de febrero 2013 , 12:00 a.m.

Se equivocan quienes han interpretado, a la luz de las encuestas, que la imagen favorable del presidente Juan Manuel Santos ha caído de manera significativa. Lo que muestran los números es que se mantiene, como desde hace muchos meses, en un sube y baja constante entre el 40 y el 50 por ciento. Y aunque esos números -un 47 por ciento en la más reciente entrega de Datexco- están lejos de los 70 y hasta 80 por ciento que solía sacar su antecesor, Álvaro Uribe, con quien Santos insiste erróneamente en compararse, no son un mal resultado para un mandatario con limitaciones de carisma.

Hay otros indicadores mucho más inquietantes para el Presidente. El primero es que solo 38 por ciento de la gente cree que el país va por buen camino, contra 51 que cree lo contrario. Solo 20 por ciento piensa que las negociaciones de La Habana van a traer la paz con las Farc, contra 67 que piensa que los diálogos no tienen futuro. Solo el 14 por ciento cree en la sinceridad de la guerrilla en sus intenciones de abandonar la guerra. Y lo más delicado para Santos: 60 por ciento no está de acuerdo con una eventual reelección y 87 asegura que, si se lanza, no votaría por él. El mensaje de la opinión suena más o menos así: "El gobierno de Santos no me parece tan malo, pero no quiero que siga cuatro años más". Ese concepto asoma con enorme frecuencia en las conversaciones en un taxi, en una reunión o en la cola de un banco. Lo anterior explica otros resultados en los que Santos, medido ante eventuales rivales para la Presidencia, resulta derrotado por el general (r.) Óscar Naranjo, y encuentra que le dan pelea otros gallos, como su primo Francisco Santos o el procurador Alejandro Ordóñez. Y eso que los encuestadores no han medido hasta ahora a Santos contra el gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, o contra el ministro de Vivienda, Germán Vargas.

Y aunque el Presidente sigue siendo favorito para el 2014, está claro que ya no lo es tanto como el año pasado, antes del escándalo de la reforma de la justicia, de la derrota en la corte de La Haya por el tema de San Andrés y los cayos, del desgaste por la falta de avances concretos en La Habana o de la evidencia de que en el 2012 tampoco arrancó la ejecución de obras públicas. La idea de un gobierno al que lo sacuden eventos que no controla, y la imagen de que, como bien lo dijo el sábado en estas páginas el exministro Carlos Caballero, la Administración está paralizada y no ejecuta sus programas, golpean las opciones reeleccionistas de Santos.

Pero hay algo más: los síntomas que apuntan a que la economía no anda bien se multiplican. Ya es oficial que el sector industrial tuvo en el 2012 un crecimiento de 0 por ciento. El alza general de la actividad económica en el año que pasó va a estar, en consecuencia, varios puntos por debajo del 4 por ciento. Y a pesar de los pajaritos de colores que sigue pintando el director de Planeación, Mauricio Santa María, el 2013 va a resultar igual o peor. Por ende, el desempleo no bajará de modo importante e, incluso, puede llegar a subir. Salvo, claro está, que por fin arranque la ejecución de obras públicas, pero, frente a esa posibilidad y por lo visto hasta ahora, no hay más remedio que ser escéptico. Si las negociaciones de La Habana no aterrizan pronto en algún acuerdo concreto, si la ejecución no arranca y si Santos sigue luciendo más juguete que forjador del destino del país que lo eligió, seguirán bajando los porcentajes de gente que se declare dispuesta a reelegirlo.

Pregunta. ¿Qué ha pasado con las investigaciones de los organismos de control sobre el desastre de InterBolsa? ¿Será que la pérdida de más de un millón de millones de pesos de inversionistas y ahorradores, que se esfumaron en las narices del equipo económico del Gobierno, que le daba a InterBolsa la condición de privilegiado colocador de deuda pública, va a quedar impune? mvargaslina@hotmail.com .

Mauricio Vargas