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Regreso de Chávez no bajó incertidumbre: la dispar

Caracas. La expectativa que generó el regreso del presidente Hugo Chávez a Venezuela era que en poco tiempo se le pudiera ver, o escuchar, obtener alguna señal más clara de cómo está.

24 de febrero 2013 , 12:00 a.m.

Pero a casi una semana de su llegada -a las 2:30 de la madrugada del lunes-, el Gobierno, sin mostrar una sola imagen, redobla esfuerzos para asegurar que el mandatario sigue pleno en sus funciones mientras continúa un duro tratamiento en el Hospital Militar de Caracas.

Sin embargo, el reloj de arena de esa versión se agota con la incertidumbre que rodea su hermética convalecencia, especialmente tras el último informe del ministro de Comunicación, Ernesto Villegas, en el que señaló que la infección respiratoria del Presidente sigue siendo tratada, pues "su tendencia no ha sido favorable".

Desde personalidades del mundo jurídico hasta chistes sobre su condición presionan por información. Exmagistrados y constitucionalistas del país acudieron a la sede del Tribunal Supremo de Justicia a exigir la juramentación "urgente" del mandatario, alegando que desde el 10 de enero el Gobierno actúa sin base constitucional, pues en esa fecha debió haber tomado posesión.

También piden que se conforme, a la mayor brevedad posible, una junta médica que pueda dar detalles sobre la verdadera condición de salud del mandatario.

"El fondo de la situación no es la juramentación de Chávez, sino saber si está apto para ejercer", comentó a la prensa local el analista político y periodista Manuel Sierra, interpretando la gran incertidumbre que atraviesa el país.

Por su parte, los estudiantes universitarios advierten que tomarán acciones de calle, incluso frente al Hospital Militar, para saber qué pasa con el Presidente. "Exigimos al Presidente que salga y dé la cara (...). Si no tiene la capacidad para asumir sus atribuciones, que se active la Carta Magna", señaló la dirigente estudiantil Gabriela Arellano.

Con menos dureza, algunos seguidores de Chávez también se impacientan. "Chávez es Chávez y lo demás son cuentos", dijo a EL TIEMPO una paciente del Hospital Militar que acudía a consulta. "Ya lo que uno quiere es que aparezca, porque el que manda es él, ni Nicolás Maduro ni nadie. Yo voté por Chávez".

El hermetismo es tal que algunos han puesto en duda que el mandatario esté realmente en el Hospital Militar. El infructuoso intento del presidente boliviano, Evo Morales, de visitar a su colega, avivó versiones sobre un empeoramiento de la salud de Chávez y de que está realmente recluido en un verdadero búnker en el Fuerte Tiuna, guarnición militar donde se encuentra la sede del ministerio de la Defensa.

"La llegada del Presidente le otorga nuevamente al chavismo la ofensiva estratégica, en sentido político y comunicacional", comenta a EL TIEMPO el politólogo John Magdaleno. Pero todo parece indicar que la expectativa del Gobierno es aplacar la expectativa y mantenerse en funciones tal y como lo ha hecho, amparado en la "continuidad administrativa" que decidió el Tribunal Supremo en enero.

En ello se observa al tren Ejecutivo en pleno funcionamiento. El vicepresidente Maduro inaugurando la televisión digital abierta o una nueva residencia estudiantil; el canciller Elías Jaua, en cumbres y entrevistas de televisión, enlazando sus intervenciones en cadenas de radio y televisión, como solía hacer el presidente Chávez. El lema por ahora es 'redoblar la marcha'.

Ese es el escenario inmediato, que solo podría cambiar si se decreta la falta temporal, o la falta absoluta del Presidente, según establece la Constitución.

En el primer caso, el mandatario podría contar hasta con seis meses para continuar su recuperación. Eso, si antes se juramenta y ratifica o nombra a un vicepresidente (en este caso Maduro) para que siga al frente del Gobierno durante ese lapso. La falta absoluta, que se activa solo por la renuncia, muerte o decreto de incapacidad para ejercer, implicaría la convocatoria a elecciones en 30 días.

La duda persiste sobre si se mantendría gobernando Maduro o si le tocaría el turno a Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional