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NAZARETH GANÓ CETRO DE LA MAJAYUT DE ORO

Sandra Morales Hernández Epieyú de 18 años, de la Alta Guajira, en representación del corregimiento de Nazareth, resultó elegida por el jurado como la Majayut de Oro 1995 dentro del X Festival de la Cultura Wayúu que finalizó con un gran baile popular la madrugada del lunes cuando se supo el nombre de la triunfadora.

30 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

La nueva soberana de los wayúu triunfó por su acertada intervención a la hora de contar como viven, que hacen y que piensan los nazarinos, quienes aún conservan la tradición de su raza tal como la recibieron de mareiwa (dios), cuando les asignó el territorio y la ocupación a cada casta guajira.

Joe Arroyo y su orquesta la Verdad pusieron a bailar a toda Uribia reunida en la plaza Colombia como remate del Festival, que estuvo lleno de cosas agradables para los nativos, residentes y visitantes.

La Radiodifusora Nacional de Colombia fue la primera en iniciar las sorpresas del encuentro wayúu al divulgar sus hermosas tradiciones, mitología, origen, costumbres, organización social, su lucha por conservar la unidad de su raza y la expresión de su personalidad a través de las artes, música, pintura y todo lo relacionado con las artesanías que es lo más expresivo que tienen los wayúu.

Este Festival ha sido el del rescate de los instrumentos musicales, algunos ya en desuso pero que ahora se volvieron a escucharse a través de los ancianos de remotas rancherías que resolvieron acudir a la cita de su raza en Uribia y deleitar a los hermanos de su raza con la habilidad instrumental heredada de sus antepasados.

El domingo transcurrió en la escogencia y premiación en pintura, escultura, fotografía y cerámica y la última ronda de instrumentos musicales como maazi, turroompa, sawawa, totói y de canción Jayeichi.

En la parte deportiva en lucha libre triunfó, Caicedo Pushaina; en carrera de caballos, Evangelista González, y en fútbol el Primer Distrito Páez del Estado Zulia (Venezuela) se llevó el trofeo al campeón.

Durante el Festival antropólogos, dirigentes civiles e indígenas tanto de Colombia como de Venezuela propusieron una serie de encuentros para programar la reagrupación y unidad de la raza wayúu para tener asiento en las corporaciones y así lograr la participación dentro del gobierno que les corresponde como la etnia más numerosa del país.

Es de destacar las hospitalidad de los uribieros, que abrieron las puertas de sus casas y brindaron hospitalidad a los numerosos visitantes que inesperadamente llegaron a la capital indígena de Colombia.

Casos simpáticos sucedieron a granel durante el Festival, a unos periodistas que no encontraban servicios ante el apremio, Wilder Guerra, ex secretario de Asuntos indígenas les dijo al frente está la casa de los profesores, las puertas estaban abiertas entraron y salieron sin que nadie les dijera nada, pero a otra chinita (así le dicen a las nativas jóvenes) se le dañaron las fiestas porque la patrona hospedó en su casa unos forasteros venidos del interior, y no pudo aceptar invitaciones porque tenía que cuidar a los cachacos .

Seguramente que hubo uno que otro lunar pero frente al éxito del encuentro de los Wayúu pasan desapercibidos.