Archivo

CÓMO VI LA FERIA

La feris del libro en Santafé de Bogotá (este nuevo nombre evocas carrozas virreinales) estuvo bajo el impacto de los nuevos precios del papel . Así aunque había verdaderos tesoros no era fácil comprarlos. (Alcancé a ver un excandidato presidencial llenando un carrito con toda clase de libros y sin preocuparle el precio. Que envidia.) No obstante me compre Metraton , la novela ganadora en el último concurso de Colcultura, y le pedí el autógrafo al al autor Philip Potdevin, un hombre joven, robusto y con una sonrisa feliz. Alcancé a escuchar a a uno de los esritores brasileños invitados en una charla en la que sostenía que los poetas de su país siempre relacionaban a las muchachas blancas con una flor y a las mulatas con un animal comestible. No pude precisar más su pensamiento porque sobre los escritores de afuera siempre hay una barrera aduladora que impide a los provincianos cordializar con ellos.

26 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

REF.

Esta vez en el día del Atlántico no se pudo oir al profesor Nuñez Madachi que posiblemente hablaría sobre las influencias de Paracelso en la filosofía de Julio Enrique Blanco. Pero no, la desorganización -inevitable en estos eventos- hizo que como en un cuento absurdo, el pasaje de invitación viniera con otro nombre y no hubo forma posible, ni tiempo para demostrar que el era el único experto en Paracelso.