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GANADERÍA, ACTIVIDAD ANTIAMBIENTAL

La actividad ganadera y su incidencia en el deterioro ambiental de tierras y fuentes de agua, desde que comenzó a hablarse de ecologismo, ha sido tema candente.

25 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Criterios encontrados sobre la práctica de esta actividad han originado grandes debates, en los que, incluso algunos extremistas ambientalistas, han considerado que debe acabarse con esta actividad productiva y entrar a cambiar, así, de manera radical, hasta los hábitos de alimentación, mientras que los ganadero y zootecnistas, entre otros califican de inconscientes a los primeros.

Según el biólogo Daniel Rodríguez, el problema de erosión y empobrecimiento de los suelos por la actividad ganadera, aparte de concentrarse en al tala de bosques para preparar el terreno, (lo que los campesinos llaman rosa o limpiar la tierra para el posterior pastoreo), tiene que ver también con razones históricas.

En el continente americano, antes de la llegada de los españoles, no existían rumiantes como las vacas, toros o caballos, sólo en menor escala en la montaña andina los indígenas y los cronistas españoles hablan sobre la presencia de llamas en estos territorios , señala Rodríguez.

En ese sentido, anota, aunque parezca ridículo, los suelos del continente americano simplemente no estaban preparados para recibir la presión que estos animales ejercen sobre la corteza de la tierra. Su configuración, exceptuando la de algunas sabanas, no es la misma de las tierras asiáticas, africanas o europeas que debido a su conformación y evolución, son más resistentes.

Partiendo de ese hecho, que además es determinante, el daño causado por la actividad ganadera extensiva principalmente en zonas donde no era posible, ha causado un impacto indiscutible sobre el suelo, sus componentes y por ende sobre la vegetación. eso sin agregar las actividades preadecuación de tierras (tala y quema) que se realizan para preparar el campo , añadió Daniel Rodríguez.

Pablo Mesa Velandia, un entendido en la materia, asegura que la erosión es un reto a la supervivencia de Colombia. El sometimiento de extensas extensiones de tierras para el pastoreo con destino a la ganadería, no solamente destruye las especies forestales, sino que al sustraer las tierras aptas para la agricultura, eliminan también la posibilidad de cosechas, lo que trae como consecuencia que el país tenga que importar anualmente grandes cantidades de maíz, por ejemplo.

En su concepto, la única forma de evitar esta situación es que actividades como estas o incluso la agricultura mal llevada, sean reguladas por las autoridades ambientales y considera como principio fundamental la protección de las microcuencas.

Según un estudio realizado por el Consejo de la Organización Internacional de Maderas Tropicales (OIMT), el 90 por ciento de los campos forestales en América Latina han sido afectados por la agricultura migratoria, la ganadería y la quema de los suelos. Por eso el gran desafío para el año 2000 es la conservación y reposición de los bosques vírgenes.

Sin embargo, la OIMT admite que eso solo se logrará erradicando el hambre y la miseria en la que viven gran parte de sus habitantes. En Colombia, la pobreza generada por problemas de tipo social, económico y agrario generaron una verdadera destrucción de los bosques primarios debido a la indiscriminada ocupación de predios en donde se cultiva, y se cría ganado sin ningún tipo de planificación ni orientación.

De ahí que se destruyan 300 mil hectáreas de bosque cada año. Y que diariamente desaparezcan dos quebradas y un millón de toneladas de suelos fértiles en el país.

Contrario a estas posiciones surgen conceptos como el del zootecnista Miguel Valverde Sánchez, quien en un artículo de la revista Costa Ganadera afirma que decir que la actividad ganadería es la principal deforestadora de bosques es trasladarle la ineficiencia del Estado a esta actividad, es decir, la falta de una política de distribución de tierras efectiva por parte del Gobierno, en un país donde la tierra susceptible de trabajo agrícola está concentrada, genera grandes migraciones .

Por último señala que el llamado va a una discusión ecológica objetiva, real y que además defina los límites que encuadran la realidad del país.

En el Caribe En el litoral Caribe, la producción ganadera se da de manera extensiva, ocupando un 70 por ciento de la extensión total de la región.

En general, no existe un manejo tecnificado de la ganadería, incluso, según un estudio del Corpes, ha sido utilizada más como mecanismo de control sobre la tierra, que como sistema productivo.

La ganadería semi-intensiva sobre suelos aluviales no inundables no ocasiona mayores efectos negativos. Pero cuando se implanta en suelos inundables, (ciénagas, laderas de los ríos, playones dejados por los ríos en tiempo de sequía), causa un gravísimo impacto a la actividad pesquera. Tómese como ejemplo la Ciénaga Grande de Santa Marta, donde la apropiación de tierras en la ladera del río y el bloqueo de los canales de acceso a la ciénaga con miras a sostener la necesidad de agua en las fincas aledañas, causaron la hecatombe del sistema manglar en ese cuerpo de agua.

En el caso de la Sierra Nevada, por ejemplo la ganadería ha puesto en peligro inminente los caudales de los ríos.