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A BATTUTA

Interesante la combinación del dúo guitarra-clavecín conformado por la pareja Schloss-Hernández. Sin embargo, hay varias cosas que comentar: Otra vez la concha estaba muy lejos y se perdía el sonido de los instrumentos, especialmente de la guitarra, que con frecuencia fue absorbida por el más autosuficiente clavecín.

22 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

En cuanto al repertorio mismo, un poco monótona y escolástica la primera parte, por lo cual no nos quejamos de que nos tumbaran los dos primeros movimientos de la Serenata de Joseph Kuffner y nos dejaran solamente con las variaciones. Más interesante, si, la segunda parte. Las obras de Antonio Vivaldi y de Ferdinando Carulli, en especial del primero, son bastante conocidas y queridas por el público, que en esta ocasión prácticamente llenó la platea.

Y hablando de música, llama la atención la intensa actividad que se está llevando a cabo en la capital de la República: Conciertos y recitales para todos los gustos y edades, con mención aparte para la temporada de ópera. Me pregunto cuál será el fenómeno que permite tanta variedad de eventos musicales en la capital: Partamos por descartar el traqueteado argumento del centralismo . Este concepto no pasa de ser lo que algunas personas llaman un sofisma de distracción . Los antioqueños no se quejan de esto. Tampoco se puede hablar de un mayor refinamiento del público bogotano, pues el auditorio León de Greiff está en el corazón de la Universidad Nacional y a él asiste todo tipo de público, el que tiene exceso de recursos y el que casi no los tiene.

En el fondo es un asunto de prioridades. Con diez mil pesos en el bolsillo una persona puede escoger ir a una discoteca, un bar, el cine o un concierto. Qué hace que un concierto tenga menos interés para el ciudadano medio que, por ejemplo, una discoteca? Creo que en parte es una carencia endémica de la educación escolar y de la formación musical en los colegios e incluso universidades. Cómo se explica que en todos los municipios de Caldas y hasta en algunos de sus corregimientos existan bandas de música estudiantiles con jóvenes orgullosos de ser la representación cultural en su localidad, y que exista un magnífico conservatorio en Ibagué, que además se dé el lujo de tener una coral que hace presentaciones periódicas, una orquesta sinfónica, una banda y otras tres orquestas y sendos coros estudiantiles? Incluso, en la inhóspita Tunja existe un excelente conservatorio cuyo director, si no estoy mal, fue alumno del Instituto Experimental del Atlántico y egresado del Conservatorio Pedro Biava. De aquí surge otra pregunta: Por qué se fugan estos talentos que deberían estar haciendo escuela aquí? Para dar un solo ejemplo, es imperdonable que una pianista de excepcional musicalidad como lo es nuestra Marina González y que su no menos distinguido esposo, el violinista Jorge Budziszewski, exconcertino de la Sinfónica de Barranquilla no estén ya en la ciudad.

Son muchas las razones que llevan a una persona a marcharse del terruño, y no se trata siempre de razones económicas, si bien ellas pesan de manera significativa en la balanza. Creo que todos los síntomas son inquietantes y que si no se encuentran las causas y se ofrecen soluciones será poco probable llegar a desarrollar una actividad medianamente comparable a la que se mueve en otras ciudades del país en materia de música.