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A JUNIOR, SE LE OLVIDÓ EL BUEN FÚTBOL

Muchas cosas estaban a favor del Junior para salir airoso de un partido que pintaba relativamente fácil, pues Millonarios venía pasando trabajos y jugando mal.

22 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Pero todo cambió. Un sol radiante calentó el frío ambiente al que tanto se le teme por acá.; y, segundo, una casa llena, que en gran parte asistió a ver al Pibe Vaderrama y su corte, pero al final la afición salió aplaudiendo a un equipo por el cual, 90 minutos antes, no daban mucho.

En El Campín lucía vertido de azul y rojo. De mucho rojo porque gran parte de los asistentes eran integrantes de la colonia costeña, que masivamente acudió con la esperanza puesta de ver ganar al equipo de sus amores y flamante líder del campeonato. Apenas suena el pitazo inicial se produce la primera llegada, en los pies de Cruz y todo parecía mostrar algo dentro de lo previsto, el dominio de los tiburones , Comienza el toque en el medio del campo, entre El Pibe y Pacheco, la bola se perdía en los pies de estos dos hombres y solo se volvía a ver cuando salía el pase preciso hacía Montecinos o Cruz. Y es cuando se siente el grito de olé, tan fuerte que daba la sensación de ser cantado por todo el estadio.

Pero la ilusión duró poco, porque a los 4 minutos el brasilero Viera saca un remate desde 25 metros que deja quieto a Pazos.

El orgullo costeño fue tocado y después del cobro de un tiro de esquina, Méndez toma el balón y desde los 30 metros marca el empate que devuelve la sonrisa a su afición.

Los errores defensivos del Junior volvieron a salir a flote, Cassiani y Alan Valderrama no vieron una; malos pases y endebles depejes. Entonces Millonarios se hizo dueño del terreno, sobretodo después de una falta cometida en el área por Alan Valderrama y que pita J.J. Toro como penal; cobra Rendón y pone el marcador 2-1, a los 10 minutos de la segunda parte. Los reclamos llovieron, pues la falta dejó dudas.

Junior se diluyó en el campo. pareció que se le hubiera olvidado jugar al buen fútbol. Sólo Galeano luchaba por el balón y las pocas apariciones de los rojiblancos fueron bien controladas por Cancelarich. Al minuto 15 entra Mackenzie y sale Chaparro, pero el cambio tampoco funcionó.

A los 25 minutos se produce el tercero de los azules por intermedio de Mosquera y el de la puntilla a los 43, por Daza, que entró a tres minutos antes por Osman.

Así, a medida que pasaba el tiempo aquellos que ni su propia afición apoyaban se llevaron los tres puntos, con resultado contundente y con aplausos y vivas que estaban reservados, paradógicamente, para los visitantes.

Junior conserva el liderato empatado con el América de Cali, pero comienzan las dudas.