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UN SEGUNDO AIRE PARA EL BÉISBOL COLOMBIANO...

En su columna Zona de strike , de TIEMPO CARIBE, de ayer, el cronista deportivo Alberto Agámez nos trae gratos recuerdos de las grandes satisfacciones que dieron a la afición colombiana las novenas que ganaron los campeonatos en las Series Mundiales de 1947 y 1965, y hace un llamado a los dirigentes para que le brinden el apoyo necesario a la juventud que quiere practicar el béisbol.

20 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

La batalla que hay que librar para que la Pelota Caliente regrese a los primeros lugares que ocupó en épocas pasadas, es un compromiso de todos. Pero hay que reconocer, sin temor alguno, que la lucha para lograrlo será de titanes.

Hay que pensar inicialmente en poner la casa en orden. Hacer una renovación total de los cuadros directivos de la Federación Colombiana de Béisbol, pues la actual es ni más ni menos una colcha de retazos. No existe entre las ligas y la rectora del béisbol buenas relaciones, tan necesarias para impulsar programas de desarrollo en todos los órdenes.

Falta cohesión para lograr la fuerza necesaria requerida para incrementar organizadamente los cuadros beisboleros de cada zona. Es urgente entonces promover una campaña, a nivel nacional, que desemboque en una gran asamblea de ligas con el propósito de buscarle una salida airosa a esta encrucijada que parece estar llevando al béisbol al ostracismo. Una gran asamblea, sin delegados prevenidos y animados de hacer borrón y cuenta nueva.

En estos momentos se necesita trabajar duro y parejo, sin ese mediocre regionalismo que tanto mal ha hecho, para lograr una total y efectiva reorganización, que es, a no dudarlo, el primer y más importante paso.

Poner especial énfasis al rescate de todos los escenarios en cada departamento, pues otro de los grandes males que aqueja al béisbol colombiano es el abandono en que hoy se encuentran los estadios y la falta de campos en barrios, corregimientos y veredas.

Procurar llevar a las ligas a dirigentes que verdaderamente sean amantes del bate y la manilla y marginar definitivamente a aquellos parásitos que se encuentran enquistados en los cuerpos directivos y que solo mal le han hecho al deporte rey.

Reorganizada y revitalizada la Federación poner en ejecución un programa macro para incrementar esta disciplina deportiva a nivel tanto de colegios como de universidades. Ya organizados los cuadros directivos estudiantiles proceder a contratar, con la ayuda de Coldeportes, gobernaciones y alcaldías, por el tiempo que sea necesario, entrenadores con magníficas hojas de vida, para trabajar en todas aquellas regiones en donde el béisbol ha sido disciplina tradicional.

El resurgimiento de la Pelota Caliente en Colombia está dentro de las aulas escolares y universitarias, no hay que ponerlo en duda. Este deporte se ha vuelto tan costoso que ya conseguir patrocinadores es cosa muy difícil.

Todavía en Cartagena y Barranquilla subsisten algunos, pero ya bastante escamosos. Pero en los casos de Santa Marta, Valledupar, Sincelejo y Montería, conseguir patrocinio es casi que imposible.

También es muy importante crear una nueva mentalidad entre quienes juzgan a fin de acabar con el eterno dolor de cabeza de los árbitros regionalistas que solo pilan para su catabre y con lo cual le han hecho mucho mal al béisbol colombiano.

Si se logra convertir en realidad todas estas propuestas, se pueden augurar grandes días para la pelota criolla y renacerá con mucha más fuerza la esperanza de tener grandes satisfacciones como las que le depararon al pueblo colombiano el gran Pelayo Chacón en 1947 y Tony Pacheco en 1965.-