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EL AGUACATE: VERDE ESPERANZA DE LOS CARMEROS

Carmen querida tierra de amores... tierra de placeres, tierra de alegría, de lindas mujeres, Carmen tierra mía... . Con este tema el maestro Lucho Bermúdez no solo logró su fama, sino la de su tierra natal, que hasta hace un poco más de cinco años todos hablaban del popular porro, pero ahora empezaron a identificarlo como el gran centro de producción del aguacate, incluso hasta un festival se hace en su honor.

20 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Pero este nuevo capítulo de la historia de El Carmen de Bolívar en la parte agrícola es muy singular, y si todos piensan que los patios de las casas, calles o fincas están sembrados con árboles de aguacate, --cate que no lo vi, como dice la adivinanza-- se equivocan porque este exquisito producto no se cultiva en el pueblo, hasta se da el caso que muchos de sus habitantes, sobre todo los jóvenes, no conocen ni siquiera sus hojas.

Para conseguirlo es toda una odisea. Hay que viajar entre dos y tres horas hasta la zona montañosa, más conocida como los Montes de María, de donde traen los aguacates. La Sierra, La Casona, La Mesa, La Mula, San Isidro, El Coco, La Zarza, La Caracola, El Ojito, San Carlos, Ojito Venao, Centroalegre y Baluarte hacen parte de ese ramal de la cordillera, donde son miles los árboles sembrados.

Estas tierras son cultivadas por campesinos que en su mayoría no conocen El Carmen de Bolívar, uno porque es un terreno de difícil acceso, que sólo permite el paso de jeeps, manipulados por verdaderos campeones del saltamontañismo, y otra razón que mayoristas les compran la producción, incluso antes de entrar la cosecha.

Sin embargo, no todo termina ahí, porque aun cuando son miles los bultos de aguacate que bajan de la montaña, solo unos cuantos se dejan ver en el pueblo, porque un 99 por ciento de ellos parte inmediatamente hacia otros mercados (Medellín, Barranquilla, Cartagena), dejando en El Carmen de Bolívar la fama que aquí se consiguen los mejores ejemplares del país.

A pesar de todo y aunque el aguacate no sea el producto primordial de su economía, los carmeros le siguen la pista y se han dedicado a promocionarlo como si lo fuera, porque al menos en época de alta producción les sirve para mostrarse en sociedad, logrando poner las miradas de toda la Costa en su ya popular festival, porque tienen la esperanza en este verde producto para salir adelante, aspirando que allí se instalen microempresas y convertirse en un real centro de acopio.

Si hablamos de cuántos aguacates salen en una cosecha, es difícil, pero son millones. solo aquí en esta bodega, en lo que va de abril a mayo, hemos despachado a medellín 20 camiones con una carga de 20 mil aguacates, sin contar otras regiones y otros distribuidores , anotó Alvaro Rocha, mayorista.

Pero aunque no son cultivadores, los carmeros se la saben todas con relación al aguacate y los distinguen por clases como el hebrudo, de leche, de cebo, además lo consideran un producto muy fino por eso su costo, además de las diferentes vueltas que debe dar hasta llegar al consumidor final. Hoy, los mayoristas lo compran a seis mil pesos el más barato. De acuerdo con el tamaño así vale, puede llegar a costar unos 25 mil pesos, también a principio de cosecha se ha llegado a pagar por un bulto 50 mil pesos , manifestó Rocha.

Y es que El Carmen de Bolívar, que hace algo más de una década basada su fuente de trabajo en el cultivo de tabaco, poco a poco se ha venido rezagando a pesar de contar con tierras privilegiadas para otros productos como el maíz y el ñame, que no dan mucha ganancia, pero al menos ayuda a redondear como dicen ellos, la situación actual.

Por eso cuando de las montañas bajaban y bajaban cualquier cantidad de aguacates y la población se convirtió en receptora o centro de distribución, un grupo de carmeros decidieron reemplazar el tabaco por el delicioso producto, que aunque no se cultivaba allí, muchas personas comenzaban a aprovecharlo para buscarle salida a otras zonas.

Así surgió la idea de rendirle un homenaje al aguacate carmero de gran renombre en la Costa Atlántica y archifamoso entre los antioqueños, aprovechando su época de recolección. a principios de junio la cosecha se habrá ido, para esperar septiembre y octubre en lo que ellos llaman la segunda no tan grande como la de estos meses, pero con una producción suficiente para que nadie olvide que a la hora de buscar aguacates no hay como los carmeros.

No pasaremos bailando porro todo el tiempo Tres décadas atrás la prosperidad rondaba por las amplias y calurosas calles de El Carmen de Bolívar.

Como zona tabacalera presentaba las mejores opciones de empleo y buen vivir para sus habitantes que veían en este producto sus esperanzas de progreso.

Pero las cosas cambiaron porque así como se va extinguiendo al fumar las hojas de un enorme tabaco , así se están esfumando las esperanzas de este pueblo alegre y musical, que ha visto como ha sido quemado su principal producto.

Hasta hace diez años las fábricas empleaban cerca de dos mil personas cada una, hoy de las cuatro que subsisten no alcanzan las cinco mil, comentó Orlando Rondona, lider campesino. Pero además del desempleo por la baja producción de tabaco los carmeron han tenido que enfrentar los desacertados manejos administrativos y la politiquería, según sus habitantes, lo cual los ha llevado a que sus problemas sean mayores, especialmente en los servicios públicos, siendo el más grave el agua.

Hoy día este servicio no llega a ninguna de las casas, y para conseguirla, los más afortunados logran que se la lleven en carretillas de seis canecas, las cuales compran a dos mil pesos, pero los menos acomodados deben casi que pelear en las afueras de la motobomba del Acueducto para conseguir algunas latas que se las venden a 200 pesos.

Mientras el tiempo pasa y las gentes de El Carmen de Bolívar, en medio de homenajes al maestro Lucho Bermudez, esperan que por fin la administración aactual arranque, pues como dicen ellos no todo el tiempo se la van a pasar bailando porro.