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EL OLVIDO ENFERMA A LOS CHIMILA

La indiferencia del Estado colombiano y las enfermedades de la piel que afectan a los ancianos están acabando con una de las comunidades indígenas de la región, los Chimilas, quienes habitan en el centro del Magdalena, unos en Plato y otros en Ariguaní.

15 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

REF.

Agricultores y ganaderos por tradición, hoy no tienen tierras para sus quehaceres. La civilización les ha ido quitando los terrenos que heredaron de sus antepasados , reduciéndolos a un área de 800 hectáreas, donde habitan con sus animales.

El acoso de los terratenientes ha traído la división de esta comunidad. Para sobrevivir, una parte emigró al municipio de Plato y allí creó el resguardo Isa Oris Tuna 2, en un área de 285 hectáreas; mientras que el resto permanece en el corregimiento de San Angel, jurisdicción de Ariguaní, en el resguardo Isa Oris Tuna 1, en 280 hectáreas.

La familia Chimila está conformada por unos 900 indígenas, según estudios realizados por el sociólogo Edgar Rey Sinning, compuesta en un 30 por ciento por niños en edades de 0 a 12 años; otro 40 por jóvenes entre los 15 y los 29 y el resto, 30, por mayores entre 30 y 50.

Apoyo gubernamental Desde 1986 la Oficina de Asuntos Indígenas del Magdalena hace presencia en la comunidad Chimila con programas de salud, educación y asistencia técnica.

Carlos Balaguera, técnico administrativo de esa Oficina, dijo que este año ya se hizo una brigada de salud entre la comunidad y están programadas tres más para los próximos meses con el fin de mitigar los problemas que padece.

También le vamos a suministrar asistencia técnica para lograr que sus cultivos y ganadería le sean más rentables. Igualmente tenemos programados cursos de capacitación para los líderes y a través de la Red de Solidaridad estamos gestionando recursos con el Ministerio de Gobierno para inversión , dijo Balaguera.

Con el municipio de Ariguaní se prevén proyectos de transferencias en el sector agrícola, como construcciones de corrales, jagey, división de potreros y cultivos de pan coger.

La alcaldía les construyó seis jageyes para su abastecimiento de agua, pero no son utilizados por que el verano los secó.