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MARY DAZA, A CONCURSO INTERNACIONAL

De nuevo, ella quiere salirse con la suya. Esta vez en un concurso internacional de novelas, pero no como lo hizo a nivel nacional con un seudónimo de varón para tener la certeza de que iba a clasificar y así sentir el placer de ver su primera obra en manos de la crítica literaria.

16 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Vitorio Pax fue el aparente autor de Los muertos no se cuentan así en el concurso anual de novela colombiana de 1992, organizado por la editorial Plaza y Janes. El quedó entre los tres primeros finalistas y eso le daba el derecho a la publicación del trabajo.

Los directivos de la editorial llamaron a Valledupar, a comunicarle al tal Vitorio la buena nueva. Cuando sonó el teléfono, contestó ella y dijo... ese soy yo, Mary Daza Orozco .

La escritora y periodista contó que recurrió a la estrategia al analizar el simple detalle de que el trabajo de la mujer en la literatura, especialmente de la provincia, estaba siendo desconocido, inclusive por los mismos críticos que cohabitan en estos lares.

Figúrate tú cuando estaba vivo mi papá, decían que el escribía por mí; el murió y yo seguí; luego me casé, y decían que era mi esposo, me separé y ahora no se que dirán, pero he seguido , expresa sin contener en su rostro la felicidad que siente al saber que su más reciente novela Cuando cante el Cuervo Azul (la segunda que publica, después de Los muertos no se cuentan así ), ya hace parte del listado seleccionado por el jurado que califica las mejores obras de este género en el internacional concurso latinoamericano Rómulo Gallegos, cuya sede es Caracas (Venezuela).

En esta ocasión Mary no tuvo necesidad de inscribirse. La misma casa editorial lo hizo, al reconocer la calidad de su último libro. Los ganadores se conocerán el 2 de agosto. Tal vez no gane, pero para mí es más que suficiente el estar participando y haber quedado entre los que van escoger como los mejores.

Desde el mismo instante en que se le metió entre ceja y ceja su gusto por los géneros literarios, Mary comenzó a tener dificultades, no por la oposición de la familia, sino por la injerencia de allegados a la misma. Recuerda que cuando residía en Villanueva (es oriunda de Manuare-Cesar), en un rincón olvidado de la casona descubrió la caja de libro de su tío José Manuel Daza, autodidacta y lector infatigable.

En ese afán literario, se convirtió en periodista de la Universidad de las Américas. Al retornar a Valledupar, a donde ya se había mudado la familia, trabajó en varios medios hasta establecerse como corresponsal de El Espectador. Ha publicado varios cuentos y prepara su tercera novela y una antología de cuentos. (A.O.C)