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WEIGAND

En una de sus últimas novelas Diana o la cazadora solitaria de Carlos Fuentes nos da un dato bastante bizarro. Ahora que se conmemora el fin de la segunda guerra mundial el nombre del general francés Maxime Weigand no ha sido mencionado para nada. Cuando los alemanes ya habían desbordado la línea Maginot y entrado por Bélgica, Weigand que era el supremo comandante aliado no supo o no tenía como reaccionar debidamente. Dónde está el ejercicio de reserva? preguntó un Churchill azorado, No hay ejercicio de reserva fue la respuesta de Weigand. Me imagino que en ese momento el inglés repararía con atención en los rasgos del militar francés extrañamente orientales: rostro manchú, pómulos altos, nariz maya, labios delgados como una navaja coronados por un bigotillo escaso. El resto tampoco era muy francés: estatura baja, huesos finos, empaque tieso y un pelo negro tinto rapado en las sienes.

12 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

REF.

Pensaría Churchill en los rumores que corrían sobre los rumores del general francés? Se decía en realidad que Weigand era hijo natural de la emperatriz Carlota, con un tal Coronel López, un edecán del emperador Maximiliano de Austria. El mejicano traicionó al austriaco pues en Queretano le abrió el camino a los partidarios de Benito Juárez para que llegaran a Ciudad de Méjico y atraparan al Emperador. Cosa que ocurrió tal cual, y en la que Maximiliano de dos metros de estatura pretendió camuflarse usando un sarape y un sombrerón charro.Al verlo con su porte y su barba rubia florida al lado de su comitiva compuesta por hombrecitos que le daban por el hombro, los perseguidores gritaron Ahí va el emperador . Fácil.