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ES UNA NECESIDAD INAPLAZABLE

En el proceso de privatización de los puertos, y creciente actividad, han puesto nuevamente en evidencia la importancia de unir esfuerzos con el propósito de lograr la rehabilitación de la principal arteria fluvial del país, el Río Grande de la Magdalena.

13 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El objetivo es devolverle al río su capacidad transportadora, de carga y pasajeros, y así convertirlo en lo que fuera hace ya largos años, en polo de desarrollo para el país.

El río tiene una longitud de 1.550 kilómetros, de los cuales en la actualidad no son navegables ni la mitad, pues si antes se podía ir de Barranquilla a La Dorada, ahora a duras penas se puede llegar a Barrancabermeja.

La subutilización de esta vía le representa a la economía del país la pérdida de considerables recursos económicos.

La deforestación de las orillas, el exceso de sedimentación que esto produce, como la configuración de barreras de arena en su lecho, porque nunca lo dragaron; la exagerada contaminación de las aguas por desechos que se arrojan a su cause desde las corrientes de la Sabana de Bogotá hasta su desembocadura, por el uso de abonos, fungicidas, insecticidas, etc., son algunos de los principales factores que han llevado al río al total abandono en que hoy en día se encuentra.

La recuperación del río Magdalena no es un problema que atañe únicamente a la Costa Atlántica, sino por el contrario esa es una labor que se debe adelantar el Gobierno Nacional con la colaboración de todos los sectores que se sirven de este afluente.

Sin embargo, la suerte del río parece que comenzará a despejarse con la creación de una corporación que se encargará de adelantar los estudios para su rehabilitación y de poner en marcha soluciones que permitan hacerlo navegable de nuevo.