Archivo

VIVENCIAS Y REZA NIÑA, A BOGOTÁ

Las vivencias del diario transcurrir, del ir y venir y seguir hacia adelante; las costumbres populares y el folclor nuestro, son las propuestas que el talento barranquillero mostrará no sólo en el I Festival Nacional e Internacional de Danza

04 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Contemporánea, que se realizará del 13 al 20 de mayo, sino en Bogotá en una temporada programada por Colcultura.

Estas representaciones corren por cuenta del Ballet Contemporáneo de Barranquilla, de Rosanna Lignarolo; y Danza Libre, de Martha Ligia Gómez. Son montajes de estreno para una ocasión de lujo como es el Festival de Danza Contemporánea.

Esta muestra selectiva de los elencos participantes en este evento fue hecha por Colcultura para presentarse en Bogotá, y no sólo incluye al talento local sino también de grupos de Cali y el occidente colombiano.

El Ballet Contemporáneo de Barranquilla actuará el 21 y 22 de mayo en el Teatro Colón, para luego participar en un intercambio de coreografía en la Casa del Teatro, dijo Rosanna Lignarolo.

Explicó que su obra Vivencias es como su nombre, vivencial, que representa la soledad en que se encuentran todos, pero que al final de cuentas hay que seguir adelante. Ballet Contemporáneo, grupo que ella dirige y que verá la luz en escena por primera vez en el Festival de Danza Contemporánea, pretende recoger las inquietudes de los jóvenes en la danza-teatro, espacio que aún está por llenar en la ciudad.

Rosanna Lignarolo, coreógrafa barranquillera reconocida en el medio, seguirá con la preparación de danzas y comparsas para los clubes sociales y actualmente prepara las de noviembre en Cartagena.

Por su parte, Danza Libre, dirigido por Martha Ligia Gómez, trae la obra Reza Niña , que es un homenaje a la cantante Emilia Herrera. Será un solo en escena con música en vivo de percusión (bata, baterías, maracas), con la voz de Nelly Herrera, hija de la desaparecida cantante.

Para montar Reza Niña , Martha Ligia viajó a Evitar (Mahates, Bolívar), tierra donde vivió La Niña Emilia, y así pudo conocer a la típica mujer de pueblo, era vivaz, extravagante, pero al mismo tiempo tímida , comenta Martha Ligia.

Es una propuesta diferente, señala, no es presentarla a ella con su música que cantaba sino que es un ritual de entrega a la muerte, pero con la contradicción de las ganas de seguir viviendo. En escena, la danzarina y coreógrafa cienaguera mantiene el ritual en una mecedora durante 45 minutos.

Es difícil, explica, hacer un solo, sostener la atención del público durante un tiempo y transmitir ese mensaje y para ello se necesita mucha experiencia, la cual he adquirido en mucho tiempo .

Martha Ligia, de 25 años, se inició en el grupo Triknia Khabelioz de Bogotá en 1986 y luego en 1992 creó Danza Libre. Ha realizado cursos de coreografía a través de becas de Colcultura y tomado talleres en Cali y Bogotá con importantes artistas de Francia y Cuba.