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URRÁ Y EL RÍO SINÚ

En el Sinú primero fue el río. El río era, desde luego, la ruta más trajinada. Por el Sinú entraron los conquistadores españoles, los franceses de la compañía minera del Sinú, los primeros colonos, los depredadores de la Casa Americana (Emery Company) y también aventureros extranjeros y criollos atraídos por la fama de las ocultas riquezas del Sinú.

03 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Por este río, legendario, navegaron los relatos asombrosos de tesoros ocultos, de cerros encantados, de ciénagas misteriosas, de hombres con niños en cruz y hasta de franceses ilusionados con el oro del Higuerón. Por este río, sin duda, llegó a Montería, en canoas y barquetonas, el progreso y la moda del caribe. Y por este mismo río, aguas arriba, se construye en su primera etapa el proyecto de Urrá I, una de las obras más importantes para el desarrollo de la Costa Atlántica.

No obstante, a pesar de la amplia difusión que ha tenido en los medios de comunicación: estudiantes, profesionales y gentes del común, se preguntan: Qué es Urrá? Cómo nació? Qué es lo que, en realidad, se está haciendo en la región del alto Sinú? Por qué ha tenido tantos enemigos el mencionado proyecto? Vale la pena, entonces, siquiera de modo somero, resolver algunos de estos interrogantes porque, en efecto, ha sido mucha la tinta vertida en libros y periódicos y tantos los foros realizados, unos a favor y otros en contra, que han convertido el famoso proyecto en uno de los más controvertidos de todos los que se han propuesto en el país.

A dos ilustres hijos del departamento de Córdoba, los representantes José Miguel Amín Araque y Miguel F. De la Espriella, les tocó hace 48 años presentar a consideración del Congreso el proyecto de ley que ordenaba los estudios de factibilidad de una central eléctrica en Bolívar, en un sitio denominado Angostura de Urrá, en el alto Sinú.

Posteriormente, en 1951, la firma internacional Tipton, a solicitud de la Caja de Crédito Agrario, estudió la posibilidad de aprovechar los recursos hidráulicos de esa región, la Angostura de Urrá, como factibles para un embalse de regulación. En el anterior informe se destaca el área del Valle del Sinú como el globo de tierra más importante en proceso de desarrollo en el hemisferio Occidental .

Ocho años más tarde, entre 1959 y 1964, la Tipton & Kalmbach Inc. junto con la Corporación del los valles del Magdalena y del Sinú, estudió la posibilidad de establecer distritos de riego en la zona. En 1968, las firmas Integral, de Medellín, y Tmabs, de Nueva York, confirmaron la conveniencia de construir el embalse de Urrá y el establecimiento de una central hidroeléctrica. En 1971 el Incora, basado en los estudios realizados por las firmas Integral y Hunting, hicieron recomendaciones relativas al proyecto de riego No.2 en Córdoba. Para esta fecha, es conveniente observar, aún no se había sugerido el aprovechamiento hidroeléctrico de Urrá, lo que viene a ocurrir dos años más tarde, 1973, cuando Corelca se hace cargo del manejo del sistema eléctrico de la Costa Atlántica.

Urrá es un proyecto único compuesto por dos centrales hidroeléctricas. Actualmente se trabaja en Urrá I que, al decir de técnicos y especialistas en esta materia, el proyecto dejaría de ser multipropósito, porque no tendría incidencia mayor en la regulación de las aguas del río Sinú. La central de Urrá tendrá una capacidad instalada de 340.000 kilovatios y su embalse almacenará 1.500 millones de metros cúbicos de agua en un área de 62 kilómetros cuadrados. De esta central saldrá una línea de 500 mil voltios hacia las subestaciones de Chinú y Sabanalarga.

En esta breve reseña histórica, que consideramos incompleta por la falta de espacio, me he guiado por una publicación del ex senador y ex ministro, actual embajador en república Dominicana, Edmundo López Gómez. Gracias a la labor periodística de López Gómez en la prensa nacional, especialmente en EL TIEMPO, podemos seguir hoy, paso a paso, todo lo relacionado al importante proyecto. Sin duda, Edmundo López ha sido su más obstinado defensor y si hoy vemos con optimismo las obras que se llevan a cabo en Urrá I, con satisfacción de cordobeses reconocemos a la vez que esa labor del ex parlamentario costeño no ha sido en vano.

Nada, pues, más satisfactorio para mi que concluir este comentario con unos apartes del artículo escrito en Moscú, en febrero 6 de 1985, por el entonces embajador en Rusia, López Gómez. Decía: La Cvs y Corelca, creemos nosotros, están en capacidad de demostrar que han sido previsivos, que son muchos los estudios que se han realizado sobre el impacto ambiental de Urrá y que estos han concluido en recomendaciones positivas, las cuales a su vez han servido al gobierno para mantener su decisión de llevar hasta el final la construcción de las centrales hidroeléctricas del alto Sinú. Como colombianos conscientes de la trayectoria del proyecto, nos mantendremos vigilantes a que una obra de importancia nacional como Urrá no se frustre.