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ARRANCA CENTRO PARA EL MENOR INFRACTOR

Luego de casi dos años de gestiones entra en funcionamiento el centro para el menor infractor y contraventor, cuyo objetivo es agrupar a través de la nueva institución a menores de edad que han cometido faltas, ya sean leves o graves, para ofrecerles una oportunidad de rehabilitación y reinserción a la vida familiar.

30 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

CONVIDAME INICIA UNA NUEVA ETAPA El nuevo centro, que inicia con una capacidad de 58 cupos, funcionará en los antiguos predios de la granja Campoalegre y se financió con recursos provenientes de la Gobernación del Meta, la Alcaldía de Villavicencio y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

En el lugar se atenderá a niños entre los 12 y 17 años que hayan sido autores o partícipes de infracciones penales. Con ello se espera poner fin al problema que generaba la recepción de casos y la ubicación de menores involucrados en delitos, quienes debían ser atendidos en la estación permanente central y trasladados a correccionales de otras partes del país, como el centro El redentor, en Cajicá, separándolos de su entorno social.

La institución de rehabilitación atenderá, en principio, sólo a varones, quienes son los que en este momento requieren la prestación del servicio. Se espera integrar a los menores con la sociedad y con su vida familiar, a través de acciones de asistencia legal, orientación, educación y capacitación, de acuerdo con su edad y con la problemática que enfrente.

La construcción se erige en una extensión de dos hectáreas, dividida en varios pabellones de acuerdo con la etapa con la cual se estipule conveniente la ubicación de los jóvenes. La primera de ellas es la etapa de recepción, donde se analiza el motivo de entrada a la institución y sus implicaciones penales. Durante esta fase se trata de despertar la parte afectiva y social del menor.

Luego sigue la etapa de observación en la cual se realiza un estudio y diagnóstico integral del menor, para luego optar por la medida más acorde a sus necesidades y características, así como el tratamiento médico, psicológico y social a seguir, tanto con el menor como con la familia. El término de la permanencia en esta etapa no podrá ser superior a 60 días, prorrogables por 30 días más por el juez o solicitud del director del centro.

Finalmente está la etapa de régimen cerrado, destinada a conductas extremas que hacen necesario recluir al menor con medidas de seguridad. La institución cuenta con amplias habitaciones, servicios sanitarios, comedores abiertos, cocinas, zonas deportivas, jardines y huerta.

Nueva vida De otra parte, la Corporación Nueva Vida para el Menor de y o en la Calle, Convídame, creada en febrero del año pasado, inicia una nueva etapa en su trabajo con los niños indigentes.

La corporación fue objeto de una remodelación de su planta física y planeación de actividades, enfocadas a involucrar gradualmente a los menores a la sociedad, a través de la motivación artística, deportiva, cultural y el cumplimiento de talleres laborales.

En principio se realiza un trabajo ambulatorio tendiente a motivar a los menores que viven o permanecen en la calle para que acepten unas normas mínimas de convivencia. Como cambio fundamental no se va a trabajar con menores adictos al boxer, ya que no existen los mecanismos clínicos para asumir esa labor.

Según Lucía Jaramillo, directora del programa, en adelante se trabajará en una sola jornada, que va de 8 de la mañana a 5 de la tarde. Se exigirá una rutina diaria de aseo, un breve entrenamiento escolar, actividades deportivas y culturales. En la tarde, los jóvenes podrán desarrollar actividades artísticas, talleres laborales, como la elaboración de cerámicas y bolsas plásticas, entre otros.

Igualmente los menores trabajarán en programas de música, teatro, títeres y danzas. Además, se tiene prevista la inclusión de algunos jóvenes en la venta al público de periódicos, como una manera de garantizar alguna alternativa de trabajo. Convídame trabajará en esta nueva etapa con 30 menores.