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COMO EL CANGREJO

En la época de León Londoño, la Federación Colombiana de Fútbol olía a tabaco y a whisky, pero la verdad, el proceso dio sus frutos. y participamos con honor en las competencias internacionales. En las diferentes categoría fuimos a los suramericanos. logrando la clasificación a los mundiales donde desempeñamos un buen papel.

23 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Ahora, en la época de Juan José Bellini, vamos como los cangrejos...Para atrás. El olor es a derrota y a fracaso tras fracaso.

No volvimos a los mundiales en categoría inferiores, y al único que asistimos la debacle fue total. Lo del 5-0 es un accidente.

Si algo tenía León, era su prudencia y su elegancia para manejar las situaciones difíciles. Bellini, en cambio, no ha sabido manejar los complicados intríngulis del fútbol y da la impresión de que es manejado por alguien desconocido o muy conocido, pero poco público. Descarta jugadores sin ser técnico, beta a jugadores sin ser Tribunal, etc.

Lo cierto de todo es que nos quedamos en el cuento del proceso Maturana, el estilo Maturana, la línea y el pressing Maturana y se nos olvidó que el fútbol moderno habla de hombres para cada sistema y no de sistemas para cualquier jugador.

En lo táctico andamos muy mal, porque de la impresión que cada uno de los técnicos anda por su lado. Que se nombran técnicos por conveniencias y que nunca se respetan los técnicos campeones en categoría menores. No todos pueden ser técnicos, ni todos pueden ser jugadores. No siempre un buen jugador será un buen orientador.

Pero aparte de eso, el patocinador maneja a su antojo las selecciones (Caso Asprilla en Copa América de Ecuador, partiditos de preparación , etc...).

Hasta interviene en los partidos de preparación, en los viajes, y eso no se puede aceptar. El técnico debe ser autónomo en su trabajo y en sus partidos de fogueo. Al patrocinador se le agradece el respaldo, pero no se le endoso la selección Colombia.

A Hernán Darío Gómez se le nombro como técnico nacional, lo que signifca que el debe estar con las selecciones, o por lo menos cerca. Todo se ha limitado a visitas protocolarios y a consejos vía telefónica.

El prestiigo que Maturana, León Londoño y los jugadores ganaron en 7 años, no se puede echar por la borda en un abrir y cerra de ojos.

Las categoría menores se están manejando sin ningún interés y poco a poco vamos siendo relegados a equipos de segunda, como en el pasado.

Prefiero mil veces el olor a whisky y a tabaco, pero a triunfo, que el olor a blanco del Valle con derota y fracaso.