Archivo

DESCONCIERTO

Sobre el bellísimo concierto ofrecido por la Orquesta Sinfónica Juvenil Batuta-Caldas, en compañía del coro de la casa de la cultura Jorge Eliécer Gaitán, y el coro de integración de la Universidad Nacional, son varias las reflexiones que deben ser tenidas en cuenta.

23 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Primero que todo, el concierto hizo palpable la falta de escenarios culturales que padece nuestra ciudad. No existe un auditorio apropiado para este tipo de eventos y son muchas las ocasiones en que han debido desecharse las posibilidades de traer espectáculos de cierta calidad, pues ni la escenografía -en el caso de obras de teatro- ni la orquesta, ni las danzas, pueden acomodarse en los pequeños recintos que posee Villavicencio.

Algunos de nuestros dirigentes están convencidos de que ese tipo de obras aún no es necesaria, pero la gran afluencia de público colmando La Catedral, fue prueba de que ésta es una apreciación errada, especialmente teniendo en cuenta que a la misma hora, en otro lugar se ofrecía un espectáculo musical de tipo popular, y en televisión un partido de fútbol y la transmisión del reinado de Miss Universo.

La poca importancia que la dirigencia local da a un evento de tanta trascendecia como éste, fue evidente en la total ausencia de representantes de los gobiernos departamental y municipal, quienes dada la calidad de quienes nos visitaban, debieron hacerse presentes e incluso abrir la presentación con unas cortas palabras de bienvenida.

Pero sólo ellos perdieron, porque de la magia de la música envolvió a quienes esa noche tuvimos la suerte se estar allí. El director de la orquesta, Nelson Monroy, en un alarde de genialidad, logró integrar como si llevaran cientos de ensayos conjuntos, a un coro de Bogotá y otro de Villavicencio, una orquesta sinfónica de Manizales integrada por jóvenes, casi niños y un conjunto llanero, quienes nos brindaron una bella Serenata Hispanoamericana, que recorrió toda América y España en interpretaciones de inmejorable calidad.

Debe destacarse también el valioso aporte de la Cámara de Comercio de Villavicencio, pues fue gracias a su apoyo económico que pudo realizarse un sueño largamente acariciado, cuyo principal objetivo era mostrar cómo muchas ciudades de Colombia ya han puesto en marcha el Programa Batuta, consistente en la creación de Orquestas Juveniles y que es urgente implementar en el Meta. Otras ciudades, incluso pequeñas localidades, lo han logrado. +Es que Villavicencio se va a quedar atrás?.