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UN MUERTO CARGANDO UN VIVO

No fue sino que se multiplicara la capacidad presupuestal del municipio un buen número de veces en menos de tres años para que comenzarán a agonizar los de por sí malos servicios de educación y salud pública en Ibagué.

24 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

La absurda municipalización -agradable manera que tienen los neoliberales de referirse al villano proceso de privatizador- de estos servicios craneada y programada desde 1986, que aparentemente otorgaba a la entidad municipal una importante autonomía para manejar escuelas y hospitales, fue confirmada en la Carta Constitucional con la destinación de importantes partidas de la cuenta nacional mediante el situado fiscal y la participación en el ingreso nacional a los municipios y departamentos.

Fue así como a los municipios colombianos les llegó la hora y aumentaron significativamente sus presupuestos ante la notable incapacidad del Estado de asumir sus responsabilidades sociales.

Pero en Colombia decir municipalización, es decir alcaldización; en la Ciudad Musical es fácil encontrar aulas escolares con 90 alumnos, eso cuando se hace el favor de nombrar maestro; convenios de salud pactados con la comunidad se han incumplido de una manera, diría jubilosa.

La notoria avidez presupuestal ha convertido a los funcionarios en verdaderos maestros del pretexto y es conmovedor el entusiasmo que ponen en demostrar el absurdo: a más plata peor servicio.

La alcaldización de los servicios públicos de la educacion y la salud deja mucho que desear y más qué pensar. Con la educación y la salud de la comunidad no se puede jugar ni es conveniente hacerlo; la salud como derecho público es incontrovertible, la educación única manera de valorizar el protencial humano es el fundamento del desarrollo económico y social de cualquier comunidad. El pueblo colombiano y especialmente la juventud ibaguereña espera que sean aplicados estos recursos como debe ser, honestamente y con criterio patriótico. Será mucho pedir señor Alcalde?