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PAPA LLAMA A LA UNIDAD CRISTIANA

El papa Juan Pablo II exhortó ayer a los cristianos a revisar su doloroso pasado y a promover el movimiento ecuménico a medida que se aproxima el tercer milenio.

31 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

En su nueva encíclica Ut Unum Sint ( Que todos sean uno ), difundida ayer por el Vaticano, el pontífice llama a la búsqueda de la unidad entre los cristianos que se dividieron en diversos períodos de los últimos 1.000 años.

El Papa reafirma el compromiso de la Iglesia católica a zanjar la brecha con los protestantes y los ortodoxos, pero admitió que aun quedan muchos obstáculos.

A la vez, dejó pocas dudas de que la Iglesia católica no cambiará su doctrina en aras de la unidad, y afirmó su papel como la figura central en el movimiento ecuménico.

Con el poder y la autoridad sin los cuales tal cargo sería ilusorio, el obispo de Roma debe asegurar la comunión de todas las iglesias , escribió en el documento de 115 páginas.

Por este motivo, él es el primer servidor de la unidad .

Pero en lo que los funcionarios del Vaticano calificaron como una apertura a otras denominaciones, el papa dijo que era sensible a las dificultades que tenían otros cristianos con el poder supremo de un pontífice sobre la Iglesia y sus miembros.

Juan Pablo dijo que atendía su llamamiento a encontrar un modo de ejercitar esa prerrogativa de un modo distinto. Pero descartó toda renuncia a la autoridad papal suprema.

El cardenal Edward Cassidy, presidente del Consejo Pontificio Vaticano para la Promoción de la Unidad Cristiana, señaló en conferencia de prensa que, pese a su autoridad suprema, un papa habitualmente toma decisiones luego de amplias consultas.

La encíclica es la duodécima de Juan Pablo en sus 17 años de pontificado. Es la culminación de sus ideas sobre el ecumenismo.

El papa ha ordenado a toda su Iglesia hacer un examen de conciencia y admitir sus errores a medida que se acerca el año 2000, el comienzo del tercer milenio del cristianismo.

Una encíclica es un escrito que envía el papa a todos los obispos y prelados del mundo para dar a conocer a toda la Iglesia su pensamiento y su voluntad sobre algún punto del dogma, de la moral y de la disciplina eclesiástica.

En ésta, dirigida a todos los cristianos, el pontífice recuerda el progreso significativo en las relaciones con los ortodoxos y protestantes en las tres décadas desde que el Concilio Vaticano II estableció el ecumenismo como un objetivo primordial de la Iglesia católica.

También identificó cinco temas que necesitan mayor estudio antes de que pueda alcanzarse un verdadero consenso de fe : la relación entre las escrituras y la tradición, el sacramento de la eucaristía, la ordenación sacerdotal, la autoridad de la enseñanza de la Iglesia católica y el papel de la Virgen María.