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UNA ZANJA PELIGROSA

Para los habitantes del barrio Armero del municipio de Venadillo, cruzar la calle se ha convertido en una verdadera odisea.

03 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

La razón es una sola. Desde hace varios meses, la administración municipal ordenó la construcción de unas zanjas para la instalación de la tubería del acueducto y a la fecha, las zanjas siguen abiertas, representando un grave peligro para los moradores del lugar.

Según la junta de acción comunal, quien ordenó la construcción de las zanjas, no planificó la obra, pues éstas se hicieron desde hace más de tres meses, aún cuando la tubería aún no se había comprado.

Tanto lo menores de edad, como los adultos, deben emprender a cada instante, en el día y en la noche, difíciles acrobacias para poder atravesar estas zanjas, cuya longitud se aproxima a los 300 metros, pues es el camino obligado de peatones y conductores de los barrios Protecho, Armero y sus alrededores.

Según un comerciante del lugar, desde que abrieron la zanja, las ventas de los negocios han bajado ostensiblemente, pues los turistas no tienen dónde parquear sus vehículos. Como si fuera poco ya se han presentado graves accidentes, de personas que han caído en los huecos.

Estas zanja que parecía la primera parte de la solución de una necesidad básica insatisfecha, se convirtió en un problema para la comunidad de Venadillo.