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SER MADRE, TODO UN PROYECTO

Con la proximidad de la celebración del día de las madres (plural, porque pueden existir tantas formas de ser madre como mujeres en el mundo), se hace oportuna una reflexión personal sobre lo que entraña llegar a este estado.

10 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Porque más allá de la concepción de la maternidad como un fenómeno al que la mujer está vinculada sin haberlo pedido, con una alta dosis de sacrificio cuando se presenta y por la que tiene que olvidarse en muchas ocasiones de sí misma, con un denominador común que es dejar de ser ella misma para proyectarse en otro ser que viene en camino, se puede encontrar una mirada de crecimiento, de contrucción conjunta y en especial el enriquecimiento generado por la experiencia particular de convertirse en madre.

Hay que aplicar el postulado fundamental actualmente, que es educarse. Una concepción que incluso hace parte de las estrategias de desarrollo en los países del sudeste asiático como Hong Kong, Taiwán y Singapur, para dar poder el gran salto. Es el apredizaje profundo acerca de la nueva experiencia de la maternidad, asumiéndola, una vez se decide y se acepta el reto (cada vez se hace más cotidiano reflexionar concienzudamente sobre el tema de ser mamá).

Hay que ser recursivos a la hora de aprender. Aquí cualquier posibilidad es buena: revistas, libros, folletos, cursos y las experiencias acumuladas por nuestras madres a quienes nos une un lazo único, son todos medios válidos.

Vale la pena recomendar el libro titulado Qué esperar durante los nueve meses de espera?, cuyos postulados se convierten en un manual de sobrevivencia en el mar de interrogantes e inseguridades que es la experiencia de la maternidad.

Porque el embarazo es un periodo en el que surgen sensaciones de deslumbramiento generadas por la incredulidad de dar vida y compartir un espacio en tu cuerpo con un ser que físicamente desconoces pero que emocionalmente te enternecese. Pero también es un tiempo en el que se vivencian espasmos de temor ocasionados por la consciencia sobre la responsabilidad de lo que será y habrá que hacer por ese bebé. Meses en que se suceden distintas sensaciones respecto a la percepción del tiempo, muy lentas al principio e interminables en la medida en la mujer se acerca al momento esperado, al reconocimiento personal y concreto de dos pasajeros.

Contrario a lo que se puede esperar, las vivencias de dolor físico se desvanecen con las experiencias enriquecedoras de la vida en común con esa criatura -de las que hacen parte sobresaltos, preocupaciones, angustias...-, con un nuevo ser que a veces subestimamos en inteligencia y capacidades cuando nos asombran sus propias respuestas e innovaciones.

Y justamente en ese compartir del día a día creamos espacios permanentes de crecimiento, como mujeres que rescatamos la capacidad de asombro, revaluamos la capacidad de amar y mirar a las otras personas, reordenando nuestras metas en la vida, valorizando la posibilidad de elección, en otros términos, restructurando nuestra forma de ser mujer desde todos esos instantes de la cotidianidad.