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ZAPATA, UN HOMBRE QUE NO SE ENCASILLA

Definitivamente Tomás Zapata es un hombre que no se puede encasillar. Es cirujano plástico, pero sus manos esculpen algo más que bonitos cuerpos; es un mecenas, pero también es un artista; es colombiano, pero pasa más tiempo en el exterior que en su país.

31 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Sin embargo, su sueño siempre ha sido apoyar el arte en Colombia. Es por esto que le sugirió a su gran amiga Fanny Mikey, que trajera a Pavarotti a nuestro país. Es por esto que está en la maratónica empresa -junto con Ramiro Osorio y Tito de Zubiría- de crear el Festival de la Palabra. Es por esto que le metió el hombro como productor a la cinta colombiana Edipo alcalde, que se comenzará a filmar en Cartagena este año.

El hecho de que a uno le vaya bien en una profesión, como a mí en la medicina, no quiere decir que tenga que quedarme ahí. Al contrario. Tengo inteligencia, y toca aprovecharla; tengo poder, porque el dinero da poder; tengo buenas relaciones. Tengo todo sobre la mesa. Qué hago con esto? puede que suene romántico, pero no me interesa ser rico, sino vivir bien y estar en armonía conmigo mismo. Por eso pinto, hago lámparas, escribo guiones...

Y se mete en cuanta actividad encuentre, porque su acelere no le permite quedarse quieto un segundo, ni siquiera cuando viene de visita a Colombia, que es una o dos veces al año, porque aprovecha para practicar algunas operaciones al tiempo que propone eventos culturales de la talla de Pavarotti.

Mecenas a la criolla Zapata, como muchos, está convencido de que al cine nacional le hace falta un padrinazgo. Pero él, a diferencia de casi todos, está dispuesto a poner su granito de arena para que crezca el séptimo arte nacional.

Es por esto que decidió poner de su dinero en la cinta Edipo alcalde, que se rodará en agosto próximo en Cartagena.

En una de mis venidas, Jorge Alí Triana me dijo que tenía una película trancada hacía cuatro años. Y el guionista era nada menos que Gabo. El director me dijo: Tenemos todo pero falta una parte del dinero . Yo, sin saber cuánto era, le dije: Sí, Yo! . Ahora veo que está por encima de mis posibilidades, y me toca jugármela toda con eso de la película. Pero yo pienso que una cinta donde los coproductores son el ministerio de cultura de Canadá, México, Canal Plus de España y Caracol, y donde el escritor es García Márquez, es una aventura bastante sólida.

Además no es una adaptación de un libro de Gabriel García Márquez, sino un guión de cine hecho por él. Ya incluso tenemos los protagonistas. Charo López, una española madura, que transmite erotismo sin ser vulgar, y Jorge Perugorria, el de Fresa y chocolate, que le encanta a todas las mujeres .

Pero fiel a sus ancestros paisas, a Tomás Zapata no le bastó tener un megaproyecto en la cabeza, sino que quiso comenzar otro. Cuando estaba en Colombia firmando los papeles de producción de la cinta Edipo alcalde, el conocido cirujano comenzó a planear el Festival de la Palabra.

Fanny Mikey me dijo que los teatros estaban pasando una crisis terrible por culpa del éxito de Café , y yo le contesté que era básicamente porque no existían obras en Bogotá dirigidas a otro público. Hay medio país que no ve café y que en cambio si le gustaría una obra de teatro como La muerte y la doncella. Incluso pensé que así sea el último capítulo de la novela, un auditorio se puede llenar si el escritor Carlos Fuentes es el que habla.

Así surgió la idea de congregar en Bogotá durante ocho días a algunos prestigiosos escritores, durante el Festival de la Palabra, que estamos planeando entre Ramiro Osorio, Tito de Zubiría y yo .

Al encuentro, que se llevará a cabo en junio del año entrante, están invitados escritores de la talla de Umberto Eco, Octavio Paz. Carlos Fuentes, Eduardo Galeano, Mario Vargas Llosa, Armando Benedetti y, por supuesto, Gabriel García Márquez, además de cineastas como Roman Polansky e Ingmar Bergman.

Y aunque hasta ahora está en obra negra, los organizadores del festival pretenden hacer monólogos y diálogos de grandes piezas, con un foro posterior encabezado por el autor de las obras. Según Zapata, Para los que no les guste la literatura también pretendemos que haya un espacio para el cine, exhibiendo películas en las que la palabra, bien sea por su presencia o por su ausencia, sea la protagonista. Cintas como El deseo compartido o El baile, estarán presentes .

Además, el proyecto tendrá un capítulo de cuenteros y culebreros, otro de graffittis, otro de artes plásticas en el que cada pintor escribe un poema en su obra y un capítulo de informática, donde se analizarán por computador cómo eran las voces de algunos hombres importantes como Napoleón, Jesucristo o Simón Bolívar, basándose en la región de la que eran oriundos, en su acento y en los escritos que se conocen que describan el tono de su voz.

Pero no es sólo la posibilidad de reunir estos personajes en el país lo que entusiasma a Zapata. Además de que el público colombiano es cultísimo y lo que le hace falta son buenos espectáculos, estoy convencido de que el arte es una importante trinchera para mostrarle al mundo que estamos haciendo algo más que daño .

Esto último ha sido el sueño que ha perseguido el cirujano desde que vive en el exterior, hace veinte años.

No es fácil ser colombiano hoy. Y los que vivimos afuera, como yo que resido en Madrid, tenemos dos posibilidades. O echarnos a la pena porque tenemos mala fama o tratar de trabajar para mejorar un poco esa mala imagen .

Las manos del artista Así que lo que hizo Tomás Zapata fue ponerse, literalmente, manos a la obra y comenzar a labrar una imagen buena en el exterior, a punta de cirugías estéticas y de obras de arte como lámparas y pinturas.

Yo fundé una clínica en España básicamente por ser colombiano. El cuento es que yo era jefe de plástica del Hospital de Madrid -todavía lo soy, pero voy mucho menos-, y un fin de semana me ausenté de España para venir a Colombia a firmar unos papeles. Durante el tiempo en que yo estaba fuera se robaron una caja de compresas del hospital, y cuando regresé me enteré de que el principal sospechoso era yo.

El director del hospital, un gran amigo mío, me dijo que el problema era mi nacionalidad, así que me puse furioso y monté una clínica donde sólo trabajan colombianos. Ahí es donde hago operaciones actualmente en España .

Para Zapata la cirugía plástica está muy ligada al arte. Aunque la gente tiene el concepto errado de que los cirujanos plásticos hacen un trabajo frívolo, yo estoy seguro de que no es así. Es como vestirse bien. Como sentirse bien consigo mismo. Es, en muchos casos, cuestión de estética .

Y aunque Zapata viene cada vez que puede al país y opera a unos cuantos clientes, sus visitas las hace por puro amor al arte. Yo pasé por la fase en que no quería a Colombia. Obvio. Pero ahora adoro a mi país, y me resulta difícil vivir lejos. Cuando vengo comienzo a perder plata, porque la clínica se inmoviliza si yo no estoy ahí. Sin embargo, cambio todo eso porque aquí la gente es como uno .