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DEFENSA A LO GRANDE

No hay quinto malo... Ni quinto triunfo ni quinto lugar. Una reflexión que hoy ronda por la cabeza de los aficionados al ciclismo, después de que Oliverio Rincón se afirmó en esa casilla en la general del Giro de Italia.

31 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Porque aunque al comienzo de los 43 kilómetros entre Cenate y Monte Selvino, que significaban el último ejercicio contrarreloj individual de este año en la prueba italiana, la ilusión es que se ascendiera al cuarto puesto. Sin embargo, terminó más bien en una aguerrida defensa ante el ataque del ruso Pavel Tonkov, inesperado rival.

Fue al vaivén del perfil de la etapa, de bajadas y subidas, que osciló la esperanza amarilla, encarnada por el escarabajo de Duitama. Porque, como era apenas lógico, cada vez que hubo cronometrajes en terreno plano o de travesía, sus acciones se devaluaron rápidamente, según la proporción de segundos cedidos a sus rivales. Pero cuando la carretera se empinaba, Oliverio se convertía en un devorador de kilómetros capaz de invertir las proporciones, poniéndolas a su favor.

Al final, podría decirse que el duelo terminó en tablas. Sí, porque si bien no pudo desbancar a Claudio Chiappucci del cuarto lugar, evitó que el suizo Heinz Imboden y el austríaco Georg Totschnig, además de Tonkov, asaltaran su quinto puesto.

Como lo había hecho en 1993 y 1994 en la Vuelta a España, en terreno abiertamente desfavorable, Rincón supo defender lo suyo, lo que con tanto esfuerzo, dedicación y sacrificio había conseguido en las 16 jornadas precedentes.

El 16 de mayo de 1993, en los 44,6 kilómetros entre Pedrón y Santiago de Compostela, en entonces pupilo de Javier Mínguez en el Seguros Amaya debió jugársela para defender la cuarta plaza ante su compañero Jesús Montoya y ante Pedro Perico Delgado. Fue quinto en la jornada y consiguió el objetivo.

Doce meses más tarde, también en la ronda ibérica, esta vez el 14 de mayo en los 53 kilómetros entre Segovia y Destilerías DYC, en las afueras de Madrid, la lucha por el quinto puesto fue contra el francés Luc Leblanc y contra Vicente Aparicio. El español logró descontarle 1m 44s, pero fracasó en su intento por desplazarlo, mientras el galo cedió 1m 16s más, para hundirse en la tabla.

Ayer, las amenazas eran Imboden, sexto a 1m 02s, y Totschnig, séptimo a 1m 25s. Tonkov, que aparecía octavo a 1m 51s, ni siquiera era tomado en cuenta. Pero, al final de cuentas, él fue quien nos puso a sufrir.

Al pie del primer puerto de montaña (ver cuadro adjunto), Rincón perdía con los tres y con Chiappucci. En la cima, ya vencía la resistencia del suizo y del austríaco. En la travesía, sin embargo, volvió a ceder terreno y, de nuevo, fue la zaga del quinteto. Hasta que la cuesta, su gran aliada, lo sembró definitivamente ese quinto puesto, perdiendo únicamente con el ruso.

Lo que sí quedó descartado, mientras no suceda algo extradeportivo, es la ilusión del podio, muy bien defendido por el letón Piotr Ugrumov y por el ruso Evgueni Berzin. Sin embargo, esa pelea por las casillas subsiguientes, de la cuarta a la octava, continúa viva y en los tramos de mañana y el viernes habrá que salir a confirmarse. Hoy, se disputa la etapa 18, de Stradella al Santuario de Vicoforte sobre de 221 kilómetros, con un puerto de tercera categoría en el final.