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LA REVELACIÓN GOLEADORA DEL TOLIMA

Quien lo creyera. Julio César Ararát, convertido en la revelación goleadora del Torneo Profesional de Fútbol, se vió a gatas para pasar su segundo año de bachillerato porque en esa época no le gustaba el deporte que hoy lo colma de satisfacciones.

03 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El filósofo Julio César Ararát Figeroa El director de su curso lo quería como integrante del equipo de fútbol, pero Guachené Ararát, como se le empieza a llamar por haber nacido el 17 de agosto de 1970 en este corregimiento del departamento del Cauca ubicado a 30 minutos de Cali, sólo pensaba en el atletismo, deporte donde obtuvo varios triunfos a nivel intercolegiado.

Afortunamente para el fútbol colombiano, tuvo que llevarle la idea a su profesor quien como el mismo reconoce me dejó la culebrita por el balompié .

Un futbolista especial Cuando se dialoga con este habilidoso delantero que se inició en la escuela de fútbol de Guachené y que ha integrado dos selecciones Cauca y cinco del Valle, parece que no se estuviera al frente de un futbolista.

Sencillamente porque sus respuestas profundas y filosóficas denotan una amplia cultura y bases humanísticas que le permiten hacer parte de una nueva generación de jugadores, muy lejana a la de los ya famosos ejemplos de jugadores colombianos que no saben manejar la fama y el dinero debido a su escasa formación.

Precisamente en lo anterior se puede encontrar una respuesta al gran interrogante sobre su tardía aparición dentro del fútbol profesional, ya que apenas debutó este año en el rentado colombiano con el Deportes Tolima en un partido contra Millonarios jugado en Ibagué. Ararát a quien también podría llamársele el filósofo Ararát, empleó dos largos años en decidirse si viajaba a los Estados Unidos para trabajar y estudiar comercio internacional o se dedicaba por completo al fútbol.

Pero el filósofo Ararát no sólo sorprende con sus repentinos remates al arco contrario que ya le han valido (hasta el momento de esta entrevista) seis goles en ocho partidos. También lo hace fuera de la cancha. A la pregunta sobre si no se aburría viviendo solo en su casa del barrio Entre Ríos, que mantiene impecable al igual que su ropa, el veloz puntero izquierdo del cuadro Pijao, contestó: La soledad es mi mejor compañera. Me permite estar cerca de mis libros y reflexionar sobre cada acto de mi vida .

Su llegada al Tolima La historia sobre la llegada de este morocho de 24 años que terminó su bachillerato en el colegio Jorge Eliécer Gaitán de su pueblo natal, se remonta a finales del año pasado cuando el gerente del Boca Junior de Cali, Gustavo Moreno Arango, le recomendó al Tucho Ortiz, técnico del Deportes Tolima, que observara al jugador durante los entrenamientos.

Su velocidad, potente y sorpresivo remate, ya que una de sus características más valiosas es que le pega de una al balón, incluso sobre la carrera, convencieron al Tucho quien finalmente fue conquistado por la humildad y personalidad del entonces inédito goleador que hoy sueña con integrar la Selección Colombia.

Pero había algo más en el filósofo que hacía de él un elemento preciso para el equipo del estratega antioqueño. Ararát, encarna al típico puntero de línea, abierto, muy al estilo del Tucho quien en todos sus conjuntos revive esta figura. Por ejemplo no se puede olvidar el papel que cumplía Yegros y hasta el mismo Villar en la delantera pijao.

Quienes lo conocen bien no se sorprenden con los buenos resultados que hasta el momento ha obtenido. Simplemente está reeditando lo que venía haciendo en Boca Junior y la Selección Valle, donde también la metía con frecuencia , señalan sus entrenadores y amigos de Boca.

Mientras dice que los tolimenses pueden esperar de él todo el sacrificio y trabajo posible, ya se ha ganado no sólo el cariño de sus compañeros en el Deportes Tolima que constantemente le dirigen bromas sino que definitivamente se metió en el corazón de la afición que se emociona cada vez que el puntero recibe la pelota.