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LO QUE LE DISGUSTA A MOCKUS DE LOS CAMBIOS AL PLAN

La discusión sobre el Plan de Desarrollo para Bogotá no ha tenido serios tropiezos entre el Concejo y la administración.

31 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Hoy, que se da el debate final, las objeciones que ha hecho el alcalde Antanas Mockus a las modificaciones del Concejo no han cambiado la esencia del Plan y son más de redacción, organización del proyecto y de coherencia entre los programas y la inversión.

Pero no todo es color de rosa. En la carta que le envió el alcalde al presidente del Concejo Enrique Vargas (Lib), se evidencia que todavía hay algunos escollos que deben ser salvados antes de que se sancione el Plan.

Una de esas divergencias se refiere a un artículo que pretendía que toda actividad del mandatario relacionada con el programa cultura ciudadana debía pasar por el visto bueno de los concejales.

La concejal liberal Ana Yolanda Cañón explicó que la razón de este artículo era controlar la inversión de los 170 mil millones de pesos que el Alcalde destina a la cultura ciudadana en unos proyectos que, a juicio del Concejo, todavía presentan un alto nivel de indefinición.

En respuesta a esa modificación, Mockus afirma que de aprobarse ese artículo se limita la autonomía de la administración y hace imperativo el uso de ciertos mecanismos de gestión .

Sobre ese tema, el director de Planeación, Alberto Villate, ya había explicado que la Ley de Municipios dice que los planes de acción serán sometidos a consideración del consejo de gobierno.

Otro artículo que aún está por definirse es la financiación del Plan. El Concejo quiere que no se entienda la aprobación del plan como una patente para que el Alcalde privatice o venda parte de las acciones de las empresas de servicios públicos a particulares.

Por esa razón, incluye un parágrafo en el que condiciona la privatización a proyectos de acuerdos específicos sobre ese tema.

Sobre ese mismo tema, el Alcalde propone eliminar ese artículo porque se contradice con el artículo 46 que establece los mecanismos, entre ellos, la participación accionaria, a través de los cuales el sector privada podrá participar en la financiación del desarrollo de la ciudad.

En cuanto al megaproyecto de política de empleo que no se incluyó en el articulado del Plan, el problema entre Alcalde y Concejo es más de forma que de fondo.

El concejal conservador Juan Gabriel Uribe explicó que para solucionar eso lo único que se debía hacer era sacar el tema del empleo del megaproyecto de acción social y crear uno aparte. Y, además, en la parte de inversión, incluir las partidas de la red de solidaridad que se destinarán para ese fin.

Por otra parte, Mockus considera que se altera el equilibrio presupuestal si se aprueba el artículo que ordena la construcción de colegios para cumplir con la Ley de Educación que obliga la creación de la jornada única en todos los planteles.

Tampoco estuvo de acuerdo con un inciso en el que se hablaba de establecer políticas de fomento a la microempresa porque señala como metas un conjunto de acciones que no tienen soporte en proyectos o en programas .

Otro punto que está por dirimirse es el de establecimiento de incentivos a las JAL. Mockus es partidario de crear estímulos a las Juntas Administradoras Locales si dentro de sus planes se destinan recursos que estén relacionados con el Plan Formar Ciudad .

El Concejo eliminó esos incentivos porque consideró que las JAL desviarían la inversión de las prioridades de su localidad para lograr obtener más recursos.