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EL CONSERVATORIO SE HACE ESCOMBROS

Grandes bloques de ladrillos y cemento que de pronto se desprendieron desde la estructura del techo del segundo piso a finales de Semana Santa, fueron a dar con tal fuerza sobre el piso, que destruyeron el techo del primero y debilitaron aún más la ya desvencijada estructura de medio edificio.

03 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Eran unos arreglos hechos desde el año pasado por un ingeniero de la secretaría de Obras Públicas, cuando se intentó reconstruir el techo empleando materiales demasiado pesados e incurriendo en grandes fallas como filtraciones en las bajantes del agua, que ablandaron las delicadas y antiguas paredes de tierra del Conservatorio.

Ahora, ante la carencia de dinero, el edificio, declarado Monumento Nacional, se está cayendo y los recursos estimados para salvarlo y restaurarlo integralmente ascienden a la no despresiable suma de 800 millones de pesos, aproximadamente.

Desde hace más de dos meses la parte en peligro debería haber sido declarada en emergencia según concepto de Cortolima y el Comité Regional de Emergencias del Tolima, Damat-Cret, debido al deterioro evidente de ese sector de la edificación, sin embargo esto no se ha hecho.

El conservatorio antiguo necesita una reparación integral, porque además del deterioro de la parte afectada, el resto de la edificación acusa malas condiciones en las aulas de los estudiantes y en las áreas donde ellos se dedican durante las tardes a hacer fluir los sonidos en sus instrumentos, además de las casonas viejas y retiradas de los edificios principales donde también reciben clases en cuyos trayectos a veces se han visto acosados por extraños.

Vale decir que el desgaste de la sede antigua va de la mano con los muchos años de uso de los instrumentos que mantiene el Conservatorio para evitar más gastos a sus alumnos, pues no sólo son insuficientes, sino que muchos de ellos ya no son aptos técnicamente para que niños y jóvenes aprendan. Un ejemplo es lo que sucede con los instrumentos de viento, los cuales comparten los niños con todo y boquilla, cuando se espera que por higiene cada estudiante empleara una boquilla propia.

Ante la carencia de nuevos instrumentos, estos son reparados hasta donde es posible mantenerlos en uso.