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YA NO HAY RECURSOS SUFICIENTES

Frente a los problemas que afronta el Conservatorio, Doña Amina, como todos la conocen, se muestra profundamente preocupada por el futuro de los cerca de mil alumnos que estudian actualmente en el bachillerato musical y en la escuela de música, porque la labor desempeñada durante tantos años ha dado a gran parte de la población tolimense la posibilidad de capacitar a sus hijos en está área a unos costos muy bajos, como sucedió con la mayoría de quienes hoy en día integran la planta docentes del conservatorio .

03 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Amina Melendro de Pulecio Ella piensa que estar sufriendo la presente crisis ha sido una de las mayores tristezas de su vida y le duele el que ahora deba mantener conversaciones con un sindicato, pues afirma que desde el comienzo las dificultades solían resolverse dialogando personalmente con los profesores .

En cuanto a la falta de recursos, doña Amina explica que los costos de funcionamiento del Conservatorio de Música del Tolima se elevan considerablemente porque la enseñanza es diferente a las áreas académicas donde un profesor de ciencias puede enseñar a 30 o 40 alumnos al tiempo, mientras que un profesor de música se dedica a sólo dos alumnos por sesión.

Sin embargo, ella acepta que las condiciones han cambiado y que ya no tiene la posibilidad de responder con la misma facilidad por los apuros económicos del Conservatorio, mientras explica que los aportes de las instituciones que siempre los han apoyado se quedaron cortos con el tiempo y para poder mantenerlo funcionando debe equilibrar los presupuestos durante el año hasta donde le es posible.

Tiene la esperanza que el Concejo Municipal de Ibagué apruebe una partida fija para el Conservatorio con la cual solventaría algunas de los requerimientos más apremiantes y podrían mejorar las condiciones de los profesores. El aspecto que si afronta muchas dificultades es la gran cantidad de dinero requerida para arreglar los daños ocasionados en la parte de la edificación que está a punto de derrumbarse, lo cual no puede dejar de hacerse sino bajo la supervisión de arquitectos y restauradores.

Este es sólo uno de los aspectos de destrucción que padece el edificio del Conservatorio, que necesita aproximadamente 800 millones de pesos para ser restaurado.