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MERCADO ACCIONARIO: TARDA SU RECUPERACIÓN

El incremento en la participación de los traspasos de propiedad de acciones al diez por ciento de las negociaciones en las tres bolsas de valores del país durante 1994, hizo pensar que la consolidación del mercado de acciones era un hecho y que las personas y los inversionistas institucionales habían aprendido a invertir en esta alternativa de inversión de riesgo.

29 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Las perspectivas cambiaron de la noche a la mañana, aunque las condiciones económicas no se han deteriorado. Fue así como los efectos causados por las crisis económica en México, más conocido como el efecto tequila , frenaron la inversión de portafolio por parte de los fondos internacionales, aunque el efecto sobre los precios se notó en forma tardía en Colombia.

Por otro lado, una serie de factores políticos y económicos han incidido definitivamente en el mercado. Entre los primeros están: las retaliaciones que aplicaría Estados Unidos a Colombia por los escasos resultados a la guerra contra el narcotráfico y, el fenómeno de la guerrilla y la delincuencia común que en nada incentivan la inversión directa y de portafolio en nuestro país.

Por el lado económico, la política monetaria sigue incidiendo también en las decisiones de inversión en acciones, particularmente de los fondos internacionales, cuya presencia había generado una dinámica importante en el mercado de acciones.

Las restricciones al crédito externo, el control al crecimiento de los medios de pago y la baja tasa de ahorro interna, que inciden en una presión sobre la devaluación hacen menos atractivo para esos inversionistas externos la colocación de capitales en Colombia. Se debe recordar que los fondos internacionales colocan en un país no sólo por el buen desempeño que presenten las compañías sino por la oportunidad de obtener un retorno adicional por revaluación de la moneda.

No repuntan En este estado de cosas, en el corto plazo, con las altas tasas de interés no se vislumbra un repunte importante de los precios de las acciones. Valdría la pena revisar otro factor que, hasta hace el año pasado, incidió en el alza en los precios de las acciones. Me refiero a los Fondos de Pensiones que iniciaron operaciones al amparo de la reforma a la seguridad social y que como inversionistas institucionales por excelencia, deberían vigorizar el mercado de acciones dado que el portafolio conformado por estas instituciones con los aportes de los trabajadores se puede colocar en alternativas de largo plazo.

Para el caso se estimó el valor de los portafolios de los Fondos de Pensiones en términos muy conservadores, es decir que las personas que aportan (población económicamente activa -PEA-) solo aumenta un dos por ciento por año y que no hay un mejoramiento en la cobertura a la seguridad social. De las cifras presentadas se puede destacar que el aporte de los fondos será importante pero en el largo plazo, aunque vale aclarar que no todo su portafolio podrá colocarse en acciones.

Se puede concluir que el aporte de los fondos de pensiones al mercado financiero y bursátil puede fluctuar entre un cuatro y un seis por ciento del Producto Interno Bruto en un horizonte de diez años. Si la participación de las negociaciones de acciones en el mercado de valores fue en 1994 del 3.2 por ciento del PIB, es factible que el negocio de pensiones aporte unos dos puntos adicionales a ese mercado específico, es decir, que se puede esperar un significativo incremento de la demanda por acciones por parte de los fondos, pero como dice una propaganda de televisión al principio no se notará pero finalmente se verá .

Otros inversionistas que intervendrán en el mercado de acciones con mayor importancia serán las compañías de seguros de vida que deberán constituir grandes reservas para respaldar las Rentas Vitalicias para los que se pensionen por invalidez o de sobrevivientes por muerte del trabajador, ya sea motivo general o por accidente de trabajo (Atep).

El horizonte de diez años no da exactamente idea de la trascendencia que tendrán los Fondos de Pensiones y las compañías de seguros de vida en el mercado financiero, pero luego de los primeros diez años el crecimiento de esos fondos y reservas continuará siendo exponencial, porque la población cubierta por el nuevo sistema de seguridad social es bastante joven (normalmente menor de 35 años) y ahorrará antes de pensionarse más de veinte años.

Lamentablemente, las perspectivas del mercado de acciones en el corto plazo no son alentadoras, a menos que las autoridades monetarias y el ejecutivo den un viraje en su política económica, que hasta el momento no se refleja en el objetivo final, es decir, en una baja perceptible de la inflación. Una intervención administrativa en las tasas de interés como se rumora en algunos lados no parece factible ni es conveniente.