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NUESTRAS CARRETERAS

Ya tenemos otro informe internacional desfavorable sobre uno de los renglones vitales de las obras públicas nacionales.

31 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

En efecto, una comisión del Banco Mundial, que vino al país con el objeto de verificar los resultados de la ejecución de un empréstito por 235 millones de dólares, llegó sobre el terreno a la conclusión de que los fondos se agotaron sin que las obras hubieran podido ser concluidas.

No puede ser más abrumador el conjunto de observaciones que sobre la materia hicieron los representantes del Banco Mundial. En nuestro país, y en el sector específico de las carreteras, la norma general se ha identificado con la mala calidad, y con el no menos significativo hecho de que siempre las obras terminan costando mucho más de lo presupuestado inicialmente. Se ha podido comprobar consuetudinaria deficiencia en los diseños y muy mal uso de materiales. Como aditamento, no se controlan los sobrecostos y las realizaciones no están nunca dentro de los plazos previstos.

Este capítulo de los retrasos y los millonarios sobrecostos, así como el de la mala calidad generalizada, son aspectos que se observan de manera patente. Algo muy malo ha caracterizado, sin duda, los planes nacionales en esas materias, que por cierto contrastan severamente con las espléndidas carreteras que es posible advertir en otros países, sin excluir a nuestros más próximos vecinos. Es del mayor interés que en asunto de tanta importancia, y de tan aguda proyección internacional, se realice una evaluación objetiva y severa, de la cual no puede estar excluido el desempeño de las interventorías, en cuya falta de ejercicio radica, como se comprende, la mayor parte del negativo fenómeno denunciado por el Banco Mundial.