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LAS ACCIONES CORRECTIVAS QUE TOMÓ EL GOBIERNO

Con la firme decisión de implementar lo que consideramos una magnífica reforma, comenzamos la labor, sin culpar a nadie, sin mirar atrás y sin armar alharaca.

31 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Debo señalar sin embargo algunos puntos filosóficos.

En primer lugar, creemos en la libre competencia. Pero libre! No creemos que sólo la empresa privada deba tener acceso a ella. Pensamos que las instituciones estatales tienen derecho y pueden entrar en el juego. Por ello, rechazamos la idea de privatizar de oficio y resaltamos que el dilema no está exclusivamente en el tamaño del Estado sino también en su eficiencia. En consecuencia, vamos a promover la competencia, incluyendo a las instituciones de salud estatales.

En segundo lugar, no somos partidarios del concepto de delegar totalmente las obligaciones sanitarias estatales. Creemos que la salud, así como algunos otros bienes y servicios (la justicia por ejemplo), hacen parte integral de la responsabilidad del Estado, tal como lo afirma la Constitución de nuestro país. En concordancia actuaremos.

En tercer lugar, el Gobierno ha tomado la firme decisión de dar a su política un marco social preponderante. A la luz de este claro direccionamiento se han diseñado los planes que caracterizan al salto social. En salud, esto representa un gran esfuerzo. Financiación, seguridad social e inversión en la gente, sobre todo en los menos favorecidos por la fortuna. Aquellos que incluso han perdido la capacidad de acceder y de pedir. Iremos a buscarlos.

Analicemos un poco las acciones de este Gobierno: 1. El equilibrio financiero del régimen contributivo. Como se explicó, se redujo la UPC y se aumentó al 12 por ciento la cotización. El hecho de que ahora tengamos 13 EPS, más del doble de lo previsto, es un argumento claro para rechazar la hipótesis de desestímulo al sistema. Una inversión privada de 25 mil millones de pesos muestra claramente un aval a las medidas del Gobierno.

Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver. Recientemente el doctor Londoño dijo que ya no le gustaron las EPS formadas. Ahora dice que están abusando y que van a llevar al país a la chilenización . Y de ello nos acusa. Por mi parte, las veo bien.

2. El régimen subsidiado. Ante la imposibilidad de implementarlo a corto plazo, el Gobierno expidió el decreto 2491 con el que autorizó a los entes regionales para asumir transitoriamente el papel de afiliadoras. El decreto toma como base lo establecido en la Ley 100. En el estatuto orgánico, artículo 60 se dice que los entes regionales pueden conformar EPS y por esa vía ingresar al sistema de seguridad social en salud.

En el mismo decreto, se obliga a las EPS transitorias a establecer contratos de prestación de servicios con las entidades de salud, con el propósito de atender a los afiliados. Es decir se monta el sistema ordenado por la ley.

Además, se dice que solo se les puede pagar a los hospitales si estos atienden pacientes. Para poder hacerlo, establece un sistema de facturación a tarifas controladas por el Estado, contra la que se realizan los desembolsos.

Este acto del Gobierno ha despertado angustia. La anterior administración expidió 110 decretos en tres días. Nadie habló. Nosotros expedimos el 2491 en tres meses. Ya llevamos seis debates, que más que debates son ataques.