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LAS INCONSISTENCIAS Y VACÍOS LEGALES

En el proceso de expedición y reglamentación de las leyes que reformaban la salud en Colombia quedaron inconsistencias y vacíos que el nuevo Gobierno debía solucionar para poder adelantarla.

31 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

He aquí los principales: 1. Las leyes 100 y 60 no siempre conciliaron: a. Se asignó al municipio el primer nivel de atención y al departamento el segundo y el tercero. Pero a nadie se le asignaron los pacientes. Esta forma de asignación de responsabilidades altera el modelo. Con ella, las entidades regionales se orientan al mantenimiento de sus instituciones, quedando al margen el paciente. Esto explica muchas quejas sobre falta de atención y da luces sobre la causa de la poca exigencia hacia las instituciones.

b. Se mantienen los subsidios a la oferta y se obliga a persistir por dos años más en el sistema de presupuestación histórico, que la Ley 100 pretende cambiar.

c. Se descentraliza, pero a la vez se ordena que centralmente se nivelen los salarios con dineros regionales.

2. La reforma tiende a dejar el control de calidad en manos del mercado. Esto, que es obvio para otras disciplinas, parece difícil de lograr en medicina.

Da temor que el paciente termine escogiendo de acuerdo con el componente social de la calidad, es decir la sonrisa y el tinto, o quizás la minifalda de la recepcionista.

3. La descentralización ordenada en la ley exhibe grandes dificultades. Los mandatarios regionales han protestado abiertamente y en muchos casos no asumen las funciones asignadas. Muchos jerarcas regionales culparon al nuevo Gobierno del confuso estado y han demandado correctivos económicos para lo que han denominado descentralización de funciones sin la debida asignación de recursos. Este hecho ha sido crítico en salud para la solución de muchos de los problemas laborales.

4. La distribución de recursos del situado fiscal resultó inequitativa, creando desbalances regionales importantes.

5. La errada política aduanera incrementó grandemente el contrabando, con graves consecuencias para las finanzas departamentales, al disminuirse sustancialmente las rentas cedidas.

6. La paz laboral se acabó como fruto de las medidas adoptadas y que ampliamente se explicaron.

7. La descentralización de recursos y funciones y la organización de Minsalud como órgano directivo lo dejaron sin competencia ni posibilidad alguna para entrar a apoyar un proceso regional aún en ciernes. Como aún no se conoce este proceso, todo el mundo pide al Ministerio cuentas sobre hechos de responsabilidad regional.

8. La sobrevaloración de la oferta institucional hizo pensar que el problema estaba controlado y en consecuencia no se trazaron planes para su recuperación.

9. El valor de la UPC resultó excesivo, lo que impedía la implantación del régimen contributivo.

10. El régimen subsidiado no podía implementarse por falta de administradores. Y había plata! Pero no podía utilizarse en los pobres porque no había aún EPS, cajas y sólo funcionaban tres empresas solidarias.

11. El Sisben, instrumento para poder seleccionar los pobres, se le encargó a las alcaldías. Es decir, el régimen va a velocidad de alcalde, pues es necesario esperar el Sisben para poder subsidiar a la gente pobre.

12. La reglamentación que nos dejaron es claramente inequitativa con los pobres. Se asignó como subsidio la mitad del costo de atención asignado para los que pagan. Esto, escasamente alcanza para asegurarles atención del primer nivel. Y dice además que si el paciente requiere de una atención de segundo o tercer nivel, deberá ser atendido en los hospitales públicos. Esto dejó, como puede deducirse, un gran vacío cuyas consecuencias serían graves para los menos pudientes.