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LOS APAGONES QUE VIENEN

El sistema eléctrico colombiano es comprobadamente inestable, vulnerable e ineficiente. Por ende, los racionamientos recientes y futuros no han dependido ni dependerán de circunstancias coyunturales (El Niño, años secos, etc.) sino de razones estructurales. Por tanto todos los años, por lo menos hasta el 2003 puede haber fuertes y crecientes racionamientos.

29 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El Plan de Expansión Referencia (PER), es insuficiente porque está concebido y diseñado con base en una proyección de la demanda absurda por precaria, cuya tasa de crecimiento anual es inferior a la del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual no ocurre en ningún país en desarrollo. En Colombia la demanda de energía históricamente ha crecido entre uno y tres puntos por encima de la tasa anual de crecimiento del PIB.

Pero lo más grave es que el sistema carece de suficiente energía firme y reserva.Y el PER en poco o nada contribuye a suplir estas carencias.

La energía firme depende de la capacidad de embalse y de la capacidad de generación de termoelectricidad. La capacidad de embalse de Colombia es muy limitada; el embalse útil del sistema interconectado asciende a 6.773 millones de metros cúbicos y su potencial de generación neto es de 11.842 GWh. La oferta anual de energía hídrica firme es de 29.812 GWh, lo cual corresponde a una potencia instalada de 7.853 MW con una disponibilidad del 43 por ciento.

La capacidad de embalse no aumentará sino a partir de la puesta en marcha de Urrá, posiblemente en el año 2000 y no en forma significativa. La capacidad de generación térmica de los 2.226 MW instalados es de 12.675 GWh con una disponibilidad del 65 por ciento.

Así la generación efectiva total del sistema sería de 42.487 GWh, apenas ligeramente superior a la demanda proyectada para 1995 de 42.219 GWh. Es decir, el sistema no cuenta con ninguna capacidad de reserva.

Durante la sequía del período 1992-1993 fue evidente que tanto la capacidad de embalse como la capacidad de generación de termoelectricidad fueron insuficientes para evitar el racionamiento. Con base en la tendencia del crecimiento geométrico promedio de la demanda, registrando entre 1982 y 1991 (6.04 por ciento anual), el racionamiento fue del 6.2 por ciento en 1992 y de 8.2 por ciento en 1993.

La capacidad de reserva debe cubrir la eventualidad de un daño en la unidad más grande del sistema (230 MW en El Guavio), en coincidencia con un período seco. Con base en el racionamiento del 92-93 debería ser del 15 por ciento. Pero, si se maneja el sistema con la debida precaución, la reserva podría ser de alrededor del siete por ciento de la capacidad de generación efectiva.

Demanda de energía Dentro del criterio ya anotado y con base en la tendencia decreciente que registran los crecimientos porcentuales de la demanda de energía por encima de los de la economía y referidos estos a los proyectos por Planeación Nacional para el Plan de Desarrollo, se estableció la demanda de energía de 1994 a 2003. Esta tendría así un crecimiento geométrico promedio anual de 6.6 por ciento durante tal período. Otros criterios utilizados internacionalmente arrojan crecimientos mayores.

El programa que adelanta el Gobierno para la intensificación del uso del gas y la masificación del consumo de gas natural, aspira en el mediano plazo a cubrir a más de 7.3 millones de familias.

El empleo del gas natural sustituirá cantidades crecientes de electricidad doméstica. Se ha calculado que la sustitución será de 482 GWh en 1995 y se incrementará a 3.494 GWh en el 2003. El crecimiento de la demanda de energía, incluido el efecto del gas, se reduce así de 6.6 por ciento a 6 por ciento, crecimiento este equiparable al histórico 1982-1991.

Si el desarrollo del programa pierde dinámica, como parece que está ocurriendo como consecuencia de las demoras en adjudicar las concesiones para la construcción y operación de redes urbanas y gasoductos, el crecimiento de la demanda de electricidad superaría el 6 por ciento proyectado en inclusión del programa de gas doméstico.

Igualmente, el lento desarrollo del programa afectaría la generación de energía proyectada con base en el gas, lo cual acentuaría la intensidad de los racionamientos.

Plan de referencia El PER ha programado la instalación de 1607 MW térmicos y 1347 MW hidráulicos entre 1995 y 2003.

La potencia adicional prevista en el PER, añadida a la potencia efectiva a finales de 1994, resultaría en una potencia efectiva total de 13.033 MW en el 2003.

Sin embargo, varios de los proyectos contemplados en el Plan han sufrido retrasos por distintas causas: la repotenciación de Termobarranquilla (775 MW), programada para comenzar a generar a finales del presente año con 194 MW, seguidos de 324 MW en 1996 y 227 MW en 1997 no ha arrancado. Lo mismo ocurre con Paipa IV y La Miel y Urrá Instalaciones adicionales En 1996 la generación apenas cubrirá la demanda. Cualquier falla en el sistema térmico o disminución del régimen hidrológico acarrearán racionamientos. En los años siguientes la generación efectiva se mantiene muy cerca de la demanda. Las plantas contempladas en el PER deben entrar en funcionamiento al comienzo del año respectivo; de lo contrario se acentuará el peligro de racionamiento. Y a partir del 2001 la demanda superará la generación, con las consiguientes restricciones del servicio.

Se calcula la potencia térmica necesaria para colocar la generación efectiva por encima de la demanda, con el margen de reserva propuesto de siete por ciento.

En conclusión, con base en la proyección de demanda y reserva propuestas, sería necesario instalar, en promedio y durante cada uno de los próximos ocho años, 280 MW adicionales a los previstos en el PER, con una inversión adicional total de U$ 2.352 millones.

Sin embargo, si el crecimiento de la demanda de electricidad obedeciera más el aumento en la intensidad de energía, lo cual no es descartable, los déficit estimados en el artículo serían mayores.

La capacidad termoeléctrica adicional proveería la energía firme y la reserva necesarias. Podría generar con base en plantas de gas, de ciclo combinado; y/o a carbón de lecho fluidizo.

Las nuevas hidroeléctricas que contempla el PER posteriores a El Guavio: Porce II (392 MW); Urrá I (390 MW); Miel I (315 MW) y Calima III (240 MW) aportarán 1.373 MW al sistema. Dentro del lapso de nueve años desde el año en curso hasta el 2003 no será posible poner en operación ningún otro proyecto hidroeléctrico de importancia, pues las labores de diseño, financiamiento, construcción y puesta en marcha de una hidroeléctrica demandan más de diez años. Dentro del PER solamente se podrá aumentar la capacidad de generación antes del 2003 mediante adiciones termoeléctricas.

Además es importante llamar la atención sobre la necesidad de seleccionar nuevos proyectos hidroeléctricos que puedan entrar en operación a partir del 2003. Entre los posibles desarrollos se destacan los del Alto Magdalena. Allí se han identificado tres aprovechamientos: Quimbo, Pericongo y Guarapas, cuyo potencial de generación se ha estimado en 4.771 GWh/año con una capacidad instalada total de 1.655 MW.

El volumen útil agregado de los tres embalses es de 2.845 metros cúbicos, equivalente al 42 por ciento del embalse útil del sistema interconectado, de gran importancia para afirmar la capacidad de generación del país.

Inversión privada El país puede hacer el esfuerzo de inversión adicional aquí prevista (U$ 2.352 millones) la cual, sumada a la propuesta en el PER (U$ 3.840 millones), implica establecer condiciones y reglas de juego serias, estables y libres de tramitomía y burocratismo para atender el aporte oportuno e indispensable del sector privado.

Al respecto cabe anotar que la mayoría de los países en desarrollo están buscando afanosamente inversionistas privados para financiar sus proyectos de infraestructura.