Archivo

UN MONO PARA LOS DAMA-WHA DE NARIÑO

A juzgar por los premios entregados en la madrugada del martes en el XXI Festival Mono Núñez en Ginebra (Valle) la música andina colombiana tiene futuro. Las razón es que de los cuatro grupos nominados al gran premio, los integrantes de tres de ellos tienen, en promedio, veinte años de edad.

30 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Así, por ejemplo, quien recibió el premio como mejor intérprete de bandola, el manizalita Alexánder Olarte, todavía no ha terminado el bachillerato. Y Paulo Andrés Olarte, también miembro del grupo instrumental Palo Santo, es un recién graduado que se llevó el título de mejor intérprete del tiple.

El gran premio Mono Núñez le correspondió al grupo nariñense Dama-Wha, el cual interpretó un programa titulado Canto al Galeras, como homenaje al volcán del mismo nombre y a los primitivos pobladores del lugar.

En la presentación de Dama-Wha se destacó el virtuosismo en la interpretación de algunos de los más tradicionales instrumentos de los Andes, como las flautas de pan, las flautas oblicuas, los pututos, las quenas, los quenachos y, por supuesto, el tiple, la bandolina y la guitarra.

Dama-Wha significa Latinoamérica es un gran tronco, cada país es una rama del tronco y cada uno de nosotros somos las hojas, flores y frutos de las ramas; cada uno somos Dama-Wha .

Y aunque la barra de Nariño era una de las menos concurridas, antioqueños, vallecaucanos, caldenses y bogotanos -las delegaciones más fuertes- se unieron en un coro que repitió durante varios minutos Nariño. te veo bien...Nariño se sobró .

Los otros tres finalistas fueron el trío Palo Santo, de Caldas; el Quinteto de Bronces de Medellín y el Cuarteto Instrumental Ensamble, del Quindío. El premio como mejor intérprete vocal fue para Sandra Milena Ruiz, y el mejor intérprete de guitarra para Jorge Alberto González.

En el concurso de obra inédita, los premios fueron para Germán Darío Pérez con Ilusa, y para la coral de cámaras Za-Chia-Ty, de Santander, con el bambuco Luz y siempre, compuesto por Juan Pablo Villamizar, uno de los tenores de la agrupación.

Pérez, integrante del trío Nueva Colombia, de Cundinamarca, hizo su aparición en el escenario con el instrumento más grande del festival: un inmenso piano negro que, acompañado de tiple y contrabajo sirvió para fusionar la música andina con ciertas formas de jazz y blues. Se trató del aporte más original del evento, el cual con seguridad le abrirá las puertas a la buena improvisación y a la ruptura de esquemas tradicionales en la música nacional.

Y mientras esto ocurría en el coliseo Gerardo Arellano de Ginebra, en la plaza del municipio seguía prendida la rumba que comenzó desde el medio día, y que había llevado a la tarima a por lo menos dos docenas de agrupaciones.

El Festival culminó con la carranga tradicional de Jorge Veloza y con la banda de San Andrés, una sorpresa para los asistentes que hizo levantar de sus sillas a los pocos que aún no se habían decidido a cerrar, como toca, uno de los más populares encuentros musicales de Colombia.