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CALI GANA EN SEGURIDAD, PIERDE EN ECONOMÍA

Narcotráfico, economía, autoridad y seguridad. La capital del Valle y la región parecen marcadas por estas palabras, y nunca como ahora esa extraña mezcla ha sacudido y afectado tanto la vida cotidiana.

30 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

A las acciones del Bloque de Búsqueda, con mayor presencia en las calles del Ejército y Policía, se atribuye la desbandada de las cabezas del narcotráfico, pero también la reducción de las actividades de sectores como el comercio, el turismo y el movimiento inmobiliario. También se habla del alejamiento de la inversión extranjera.

Este año, cada mes se dejaron de reportar diez crímenes en la ciudad, frente a los registros de los primeros cinco meses de 1994. Para el comandante de la Policía Metropolitana, coronel Argemiro Serna, la situación sería mejor si no fuera por los ajustes internos del narcotráfico, con más de 70 crímenes.

En los restantes 40 municipios del departamento la relación de muertes violentas bajó de siete diarias en enero a tres en mayo. Esto significa que se bajó de 350 a 150 homicidios en el departamento. También hubo un centenar menos de lesionados.

Son los primeros saldos que dejan de estar en rojo. El anhelo sería estar en cero, pero ya es un avance, y seguimos trabajando en ese propósito , dice el comandante de la Policía del Valle, coronel Heriberto Manuel Núñez.

Pese a la inquietud que generan las permanentes operaciones, Cali y el Valle siguen su ritmo normal. Recientemente fue copada una sala de belleza en el norte de Cali, y las personas recibieron con humor la situación. Uno de los clientes anotó que todo sea por el bien de Cali y la seguridad .

Ayer, en la madrugada, terminó el Festival de Música Andina Mono Núñez , en Ginebra, a una hora de Cali, con invitados y artistas de todo el país. Unas 30.000 personas disfrutaron sin que se registrara una muerte o hechos lamentables.

También bajaron en Cali los asaltos a corporaciones de ahorro, bancos y otras entidades del sector financiero. Hasta mayo, se reportaron 27 asaltos, con el hurto de 119 millones de pesos, contra 46 a la misma fecha en 1994 y pérdidas por más de 150 millones.

Fueron capturadas en estos cinco meses 766 personas solicitadas por despachos judiciales. Hubo 235 sanciones por porte ilegal de armas, contra 130 del año anterior.

En este período, fueron recuperados 304 automotores valorados en más de 5.000 millones de pesos. Pese a ello, se mantuvo el índice negativo de 310 carros hurtados entre enero y mayo, en los dos años comparados.

De acuerdo con voceros del comercio, las ventas han caído en un 40 por ciento. Aceptan las operaciones de seguridad pero temen que su prolongación afecte aún más la situación del sector.

Antonio Ureña, mensajero de una empresa, señala que no se puede estar confiado pero ahora se siente un poco de seguridad. De hecho, entre enero y mayo de este año se presentaron 277 hurtos, 140 menos que en similar período de 1994.

Para el coronel Nuñez, la Policía está asimilando con mayor presencia en las calles y Plan desarme el fenómeno de violencia que se temía generara el ejército de desocupados entre escoltas, sicarios y otros oficios pagos por el narcotráfico.

Poca venta Hernán Borrero, de la Lonja de Propiedad Raíz de Cali, señala que el sector ha tenido una caída del 50 por ciento. En su opinión, han incidido la escasez de dinero, las altas tasas de interés y la negativa de las corporaciones a financiar vivienda usada.

A eso suman las operaciones del Comando Especial Conjunto que, según la Lonja, tienen una incidencia del 10 por ciento en esta situación.

Los taxistas y quienes manejan o subsisten de discotecas, griles, amoblados se declaran como los más afectados. Se estima que se dejan de mover unos 1.000 millones de pesos diarios en estos sectores. Hasta los tradicionales paseos en chiva han disminuido.

Un investigador universitario, que se abstuvo de ser identificado, señala que esto es algo que tarde o temprano tenía que llegar. Cali y buena parte de Colombia han estado ligadas económicamente al narcotráfico. Esto disparó precios de la tierra, de la vivienda, el costo de vida y servicios en establecimientos públicos que se acostumbraron a las excentricidades de los narcos .

Investigación a seis inmobiliarias La inversión de los dineros del narcotráfico en la economía ha sido siempre discutida en Cali. Y es en los sectores de la construcción e inmobiliario donde más se ha debatido ese vínculo.

De acuerdo con directivos de la Lonja de propiedad raíz, personas ajenas a este renglón adquirieron entre un 15 y un 20 por ciento de los terrenos urbanos y construyeron el 20 por ciento de los metros autorizados.

En 1994 se aprobó la construcción de 2.411.000 metros cuadrados, el 75 por ciento para vivienda.

Hoy esa tierra no ha salido al mercado inmobiliario porque sus dueños se sienten perseguidos, hecho que genera incertidumbre entre los inversionistas que prefieren los Certificados de Depósito a Término (CDT), en vez de la propiedad raíz , explica Hernán Borrero, de la Lonja.

Las acciones de inteligencia del Comando Especial Conjunto se han dirigido hacia algunas de las 67 firmas inmobiliarias de Cali, pese a que las autoridades reconocen la seriedad y prestigio de la mayoría de ellas.

Los investigadores han detectado que existen empresas que cambian de sede continuamente, operan sin avisos para evitar ser detectadas y son utilizadas como fachada para el lavado de dinero.

El gremio inmobiliario espera que las acciones del Bloque de Búsqueda ayuden a sanear el sector. De acuerdo con la Policía fueron allanadas las inmobiliarias Bolívar S. A., UMV S.A,, Santa Mónica S.A,, Servicios Inmobiliarios, Inversiones Géminis y Concretos Cali, de propiedad de Pacho Herrera.