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LOS ROCKEROS DE BOGOTÁ ESTUVIERON A LA ALTURA

Con unas libras de menos, o por lo menos con los músculos más endurecidos, una sonrisa más tranquila y una actitud más agradecida hacia la ciudad, quedaron los jóvenes bogotanos después de un puente ininterrumpido de rock.

30 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El Encuentro de Rock al Parque concluyó ayer en la Plaza de Toros La Santamaría con la presentación de dos bandas extranjeras (Fobia, de México, y Seguridad Social, de España) y cinco bandas profesionales bogotanas (Marlo Hábil, Ex-3, 1.280 Almas, La Derecha y Aterciopelados).

A este, que fue el único espectáculo para el cual había que pagar boleta, asistieron cerca de seis mil personas, que entraban y salían según la fascinación que sentían por la banda de turno.

Los oídos fueron los primeros en pedir auxilio después de tres días de rock: muchos, incluso los integrantes de Aterciopelados y de otras bandas, se pusieron tapones para alejar el sonido.

Por un momento el fulgor del sol pareció apagar un poco los ánimos y la Plaza de Toros se convirtió en una especie de carpa gigante con jóvenes regados por todo el suelo sobre mantas improvisadas, que bebían agua y comían sándwiches, mientras las Fuerzas de Paz (jóvenes civiles que se encargan de prevenir desordenes), les rociaban agua en la cara.

Luego, fueron los bomberos los que sacaron sus potentes mangueras y se encargaron de rociar con agua a todos los acalorados asistentes.

A las cuatro de la tarde, cuando el sol bajo su intensidad y el grupo La Derecha subió al escenario, arrancó duro el pogueo (baile que consiste en empujarse). Varios volaron, de mano en mano, por el escenario.

Después vino Fobia y más tarde Aterciopelados que con el público cantó qué orgulloso me siento de ser un buen colombiano . A ambos grupos ya los habían escuchado en días anteriores los rockeros más aplicados .

Y para rematar, nada más y nada menos que la inmortal ranchera de José Alfredo Jiménez Pero sigo siendo el rey en boca de estos jóvenes de vestir negro y cabelleras estrambóticas.

Aparte de eso, en la jornada de cierre del puente rockero, como en los días anteriores y en los demás escenarios (Parque Olaya Herrera, Parque Simón Bolívar y el teatro al aire libre de La Media Torta) no se presentó ningún hecho de violencia.

La labor preventiva de las Fuerzas de Paz, integradas por 140 jóvenes rockeros, fue clave para evitar que los ánimos se desbordaran. Según Pocho , uno de ellos, la única ocasión en la que la cosa se iba poniendo pesada fue el domingo en la Media Torta. Una mano de gamines botando piedra, gente que no debería estar en eso peleando entre metaleros con nosotros .

Allí, al igual que en el parque Simón Bolívar, algunas personas sufrieron desmayos pero pronto fueron auxiliadas por el personal de la Secretaría de Salud.

La afluencia del público a este último escenario, a pesar de la ducha que cayó esa tarde, fue una locura. Dicen los recorridos en el mundo del rock que allí se presentó el mayor pogueo al aire libre que haya tenido lugar en el país.

Para repetir Según Bertha Quintero, la subdirectora del Instituto Distrital de Cultura y Turismo (IDCT) y motor del Encuentro de Rock al Parque, esto demuestra que tenemos que seguir apoyando los conciertos masivos. El balance es absolutamente positivo desde todo punto de vista. Asistieron entre cuatro y ocho mil personas a todos los escenarios cada día. Le hemos regalado a 25.000 personas gratuitamente tres días de rock .

Bogotá tiene un movimiento rock muy grande que no habíamos medido y hay que destacar que el rock joven está trabajando por la identidad del país, aunque no lo hagan con la música, lo hacen con los mensajes que son referentes a Colombia , agregó la funcionaria.

Tanto para el público consultado como para los organizadores, este encuentro superó las expectativas, pues nadie creía que todo fuera a funcionar en un clima de respeto, alegría y tolerancia como el que se vivió en estos cuatro días. Tan sano , como dijo una de las asistentes. A ello se sumó el hecho de que a nivel organizativo todo marchó sobre ruedas.

De otra parte, en relación a su dimensión, el Encuentro de Rock al Parque no resultó tan caro para la ciudad. De los cien millones que costó, treinta fueron aportados por el IDCT, veinte por la Empresa de Energía y cincuenta por Producciones Mundial.

Pero, como esperanza para los jóvenes que gozaron este puente de rock, queda la posibilidad real de que después del buen sabor que dejo esta experiencia, se realice, aquí, el Festival Nacional de Bandas.