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EL DEPORTIVO CALI RAYÓ EN LA VERGENZA

Cómo se podría calificar a un equipo que le está ganando al penúltimo de la tabla por tres goles a cero y le terminan empatando el juego? Yo no sabría calificarlo exactamente, pero creo que el público con su ausentismo le tiene ya su propia calificación a esta versión equivocada del Cali 95, marca Pecoso Castro.

29 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Lo de ayer es insólito e inconcebible y ya las explicaciones, las excusas, comienzan a rayar en lo ridículo; unas veces porque no está Mafla, otras porque no está Pareja, otras porque no está Sarmiento o porque el equipo se desconcentró. Lo único cierto y en resumen es que el Deportivo Cali está empequeñecido y es definitivamente un equipo de media tabla para abajo.

Su técnico se limita a decir que hay que seguir trabajando y que el rendimiento está a consideración de la prensa y de la Junta Directiva; el tema no puede pasar porque se comienza a las 7 de la mañana y se acaba a las 11 de la noche, eso es intensidad de trabajo, más la calidad de este se refleja única y exclusivamente en la tabla de posiciones donde el Pecoso no resulta favorecido. Así él no quiera reconocerlo, hay una rebelión por parte del plantel como ya públicamente lo manifestaron Pareja, Botero y como ayer Walter Escobar, quien dice estar subutilizado entrando a cuestionar lo concerniente al trabajo táctico.

Deportivo Cali es un equipo hace muchísimo rato diagnosticado y son situaciones que ya deben ser del conocimiento, del entender, de unos directivos que por más lejos que sean tienen en frente una titular que es el bajo rendimiento del conjunto. No pueden seguir de oídos sordos a una crisis interna y como dicen algunos, a grandes males grandes soluciones; pero ya el asunto del Cali resulta insoportable para sus hinchas y para todos los que estamos en el mundo del fútbol.

Tenemos necesariamente que hablar de la gran reacción y vergenza de la visita, que perdiendo con semejante resultado a través de un par de variantes y con mucha vergenza deportiva logró igualar un marcador que no estaba en el presupuesto del más fanático de los opitas.

Al final jolgorio para los huilenses que por poco dan la vuelta olímpica con este punto de oro que los aleja un tanto del fantasma del descenso.

Apenas 1.275 personas, a pesar de la promoción donde mujeres y niños entraban completamente gratis; pero ni eso resulta como aliciente para traerle gente a este Deportivo Cali que cambió su entrega y pundonor de comienzo de campeonato por esta apatía y desgano que desocupó las graderías del Pascual.