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CALI RECUPERA LOS EJIDOS DE MELÉNDEZ

Después de 20 años de enredos, cambios de planos, terrenos perdidos y mojones inexistentes, el abogado Hernán Cruz Riascos ganó ayer el pleito a favor del municipio mediante el cual se le devuelven a Cali un millón y medio de metros cuadrados de tierras ejidales que estaban en manos de los particulares.

27 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

La devolución de estos terrenos que hizo el Ingenio Meléndez S.A., a pesar de ser un gran logro, es una mínima parte si se compara con los 23 millones de metros cuadrados que tiene Cali en ejidos. Sin embargo, es el primer paso donde se demostró que estas tierras no son objeto de prescripción adquisitiva de dominio y que por lo tanto quienes ocupan el resto de los ejidos tienen que devolvérselos a la clase desfavorecida de la ciudad.

La sentencia proferida por el Tribunal Superior de la sala civil, en cabeza del magistrado Hugo Hernán Aragón, significa que así como a Meléndez se le obligó la devolución, la familia Morimitsu debe hacer la restitución de las 140 hectáreas que ocupa. La familia Varela Lourido tiene que hacer lo mismo con sus 120 hectáreas y los herederos de Severo Tenorio lo propio con las 60 hectáreas que disfrutan ya que estos predios están dentro del mismo proceso recuperatorio según el auto de diciembre 15 de 1994 radicado en el juzgado décimo civil del circuito ante la juez Luz Mariela Sánchez Ladino.

Según el gerente del Instituto de Vivienda y Reforma Urbana de Cali (Invicali), Guillermo Ulloa en manos de quien queda ahora la administración de los terrenos estos lotes cuestan 15 mil millones de pesos y en ellos se va a ampliar el programa Desepaz con 18 mil soluciones de vivienda básica de cero a dos salarios mínimos.

El abanderado en la lucha para recuperar los ejidos, Claudio Borrero Quijano, es optimista en que la ciudad recupere los ejidos de La Chanca, Los Cristales, Isabel Pérez, Pasoancho, Matadero, Guavito, Salomia, La Floresta, Lomas de Meléndez, Indiviso de Salinas, Mojica Quingos, La Chumba, Aguablanca, Cucarachas y El Piloto, que son los que faltan por legalizar para que se termine el déficit de tierras de que habla el municipio y se pueda construir allí vivienda para la gente que legalmente es propietaria de estos predios.

La ley 32 de 1929 dice continuó Borrero que los ejidos son tierras que tienen el carácter de comunales destinadas al goce del colectivo o del común de las gentes, los cuales hoy son calificados como bienes de uso público que por mandato constitucional son imprescriptibles, inalienables e inembargables, destinados a ejecutar planes de vivienda para pobres y menesterosos prohibiendo su ocupación por la clase pudiente.

Una de las esperanzas que tiene el ingeniero Borrero Quijano es que muy pronto se apruebe en el Congreso de la República la figura jurídica de la acción popular para defender estos derechos colectivos.

Asegura que la aprobación puede salir a más tardar en las próximas dos semanas, lo que facilitaría defender dichos derechos colectivos en tiempos abreviados por ser bienes de uso público y por ello cualquier abogado que se decida a la recuperación lo puede lograr sin mayores contratiempos.

Ahora concluyó queda esperar el trámite de los demás procesos acumulados para que la gente desprotegida y sin vivienda de Cali tenga una oportunidad de adquirir su propio techo.