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PUBERTAD, EMPIEZAN LOS CAMBIOS

Lentitud en el crecimiento, aparición del vello en el cuerpo, tamaño del pene, erecciones espontáneas y sueños húmedos son asuntos que se relacionan con la llegada de la pubertad en los muchachos.

30 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Y muy a menudo son, además, fuentes de ansiedad, temor y muchas inquietudes.

Para ellos no crecer tan rápidamente como las niñas de su misma edad es un martirio chino. La estatura es de suma importancia porque la consideran una señal visible de su hombría y uno de los aspectos que más atrae a las chicas.

En promedio, la estatura y peso de los muchachos muestran un retraso de aproximadamente dos años en comparación con las jóvenes. En los varones el crecimiento se inicia más o menos a los doce años, aunque en algunos casos puede arrancar muy temprano, a los diez, o demorarse y empezar a los 17 años. La etapa de más rápido crecimiento ocurre a los 14 años, y por lo general se hace lento al entrar en los 16.

Los muchachos que alcanzan una buena estatura en forma rápida tienen menos problemas en su pubertad, mientras que los jóvenes que son menos altos que sus compañeros son extremadamente susceptibles al respecto y necesitan que sus padres les brinden apoyo y ánimo para acrecentar su amor propio.

Mi primer vello Una de las señales más reveladoras de que los muchachos se acercan a la pubertad es la aparición del vello púbico. Para los varones este hecho es tan importante como para las niñas el desarrollo de los senos.

Los muchachos a quienes les nace el vello antes que a los demás despiertan la envidia de sus compañeros, y por ello hacen alarde de este atributo . Por el contrario, los chicos cuyo vello púbico tarda en aparecer, muy rara vez se atreven a desnudarse enfrente de sus amigos.

Pero este no es el único lugar donde nace vello. Simultáneamente, se origina en otras partes del cuerpo como en las axilas y en la cara. Esto último obliga a afeitarse a los muchachos de 16 y 17 años, a quienes dicho cambio no les disgusta.

Otros cambios que presentan los jóvenes son aumento en la actividad de las glándulas sudoríparas y crecimiento y desarrollo muscular, además de la presencia del problemático acné.

Pero definitivamente entre todas las alteraciones físicas que sufren los muchachos la que más les interesa es la relacionada con el tamaño que alcanza su pene. Los testículos y el pene comienzan a crecer alrededor de los 11 años y medio, aunque también puede ocurrir tempranamente a los 10 y tardíamente a los 13.

El pene crece con rapidez aproximadamente un año después de que se inicia el crecimiento de los testículos y aparece el vello púbico. Su tamaño promedio es entre 10 y 15 centímetros, cuando se encuentra en estado de flacidez.

Es recomendable que los padres proporcionen a sus hijos varones información exacta sobre este punto, pues ellos pueden tener muchos temores sobre el tamaño de su pene. El grado de conciencia y comprensión que usted tenga puede ser muy beneficioso.

En ocasiones, los testículos de un joven entre 13 y 16 años pueden producir espermatozoides. Es más, el pene puede tener erecciones desde el nacimiento del niño, pero en la infancia éstas obedecen, sobre todo, a roces o a estimulación física.

Sueños húmedos Hacia la pubertad es posible que el pene se ponga erecto rápida y frecuentemente, lo cual puede ocurrir en forma espontánea o en respuesta a escenas, sonidos, olores y fantasías sexualmente provocativos. También es posible que la erección vaya acompañada de intensas sensaciones de deseo sexual.

Estos cambios físicos y los nacientes deseos sexuales son causa de las temidas e indeseables erecciones que ocurren a menudo en el momento más inoportuno, con el consiguiente bulto en el pantalón del joven, lo cual lo pone en una situación bastante embarazosa.

El padre debe preparar al hijo para tales acontecimientos, explicándole y poniéndolo sobre aviso antes de que le ocurran. Así mismo, debe darle su apoyo y comprensión de manera cálida y sensible.

Otro hecho que posiblemente puede ser traumático para los muchachos que están en la pubertad es su primera eyaculación. Por lo general, ésta ocurre durante el sueño y se la conoce como polución nocturna (sueño húmedo).

Para el joven que no ha recibido ninguna información al respecto, su primer sueño húmedo suele causarle mucha preocupación y sentimiento de culpa porque, además de no comprender lo que le sucede, puede llegar a creer que sus sueños son pecaminosos.

Usted debe decirle que las poluciones nocturnas son la forma que tiene el organismo para aliviar las tensiones sexuales. De igual forma, debe prepararlo para las relaciones sexuales y decirle que no debe sentirse culpable por ellas.

Adaptado del libro Cómo hablarles a sus hijos sobre el sexo, Scott Talley. Editorial Norma.