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DIFAMACIÓN

Como periodistas, y conocedores de la materia, condenamos y protestamos por la forma como una periodista francesa ha tratado el caso de la venta de ojos de los niños en nuestro país. Hemos comprobado la injusticia y la falsedad de una historia que inventó la truculenta colega, y por eso somos enteramente solidarios con los diplomáticos que nos representan en Francia, y que han intentado una querella justa y necesaria.

30 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Pero el daño se hizo, y otra vez el país, nuestro país, se ve envuelto en escándalos que dañan su buena fama. Parece que la mala suerte persiguiera a Colombia y, a hechos muy punibles por cierto, se agregan las calumnias y donde algunos medios publicitarios parecen solazarse con este peligroso y condenable estilo de periodismo.

Nos duele el premio que a la periodista se le concedió, no sólo porque es injusto, sino porque lesiona a personas de intachable proceder, como son los integrantes de la Clínica Barraquer y otros distinguidos médicos que honrosamente profesan tan noble profesión. Ojalá la querella se gane y la periodista reciba la justa sanción.