Archivo

SOBRE EL PARO DE MAESTROS

Es más fácil encontrarle una respuesta al viejo dilema de la gallina y el huevo, que resolver quién tiene la razón en el conflicto laboral por el que atraviesa actualmente el magisterio colombiano.

19 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Siguiendo por la misma línea, muchos de quienes conocen el asunto opinan que la decisión adoptada por el gobierno en el sentido de adelantar las vacaciones de mitad de año para más de diez millones de estudiantes del país, se parece a la actitud del avestruz que mete su cabeza en la arena imaginando que con con eso supera el peligro que le acecha. La discusión sobre el futuro laboral de los profesores debe ser resuelta hoy, a más tardar mañana, pero el asunto no se puede aplazar indefinidamente. +Por qué no afrontarlo ahora?.

También hay que señalar que la frecuencia con que los sindicalistas del magisterio empujan a los profesores a los paros, ha llevado a que la opinión pública pierda toda confianza en ellos y en sus causas. La frecuencia con que se suspenden las actividades escolares en nuestro medio ha hecho que hoy muchos colombianos apenas piensen que el actual es un paro más o el paro nuestro de cada mes .

Lo que sí conoce la opinión pública, pero sobre todo los padres de familia y muchos profesores, es que la educación que se imparte en escuelas y colegios oficiales no es la mejor. Muchas veces es necesario sacrificar el menguado presupuesto familiar en la búsqueda de los colegios privados que dan mayores garantías para la formación de los hijos.

En el diferendo educativo parece que los argumentos de las partes en contienda no son tan poderosos como para hacer ceder a unos o a otros y llegar a la firma del anhelado acuerdo.

El Ministerio de Educación muestra como escandalosas e imposibles de aceptar las aspiraciones económicas de los maestros, pues ellas duplicarían a 2.2 billones la nómina de los educadores al servicio del Estado.

Los representantes de Fecode, por su parte, demuestran, también con cifras, que su salario básico mensual promedio es de 292 mil pesos y que ese salario es casi la mitad del promedio del resto de empleados públicos.

Cifras van y cifran vienen y los dos sectores enfrentados, por los resultados de las infructuosas negociaciones, no dan su brazo a torcer porque a cada uno los asiste la razón.

Por la tosudez con que el gobierno y Fecode han actuado, se vislumbra que la inactividad educativa va para largo. Esperamos que no sea así porque la pérdida sería irreparable para todos: padres de familia, estudiantes, profesores y gobierno. El tiempo perdido no se puede recuperar, así el paro se haya disfrazado decretando unas vacaciones para normalizar una situación que es totalmente anormal.

El llamado que hay que hacer es a la sensatez. Que gobierno y maestros vuelvan a la mesa del diálogo buscando que en la negociación no haya vencedores ni vencidos, sino que la razón y la lógica salgan avantes, todo por el bien de las generaciones que hoy se educan. Si la crisis de la educación se profundiza el futuro se torna más oscuro en un país donde las dificultades cada vez se agigantan.