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MIRE, SI ESTA VAINA NO FUNCIONA, NOS FREGAMOS

Alberto es un campesino que emigró hace 26 años de Quindío a San José del Guaviare a tumbar selva, y luego, el boom de la coca lo convirtió en un experto ingeniero químico , capaz de extraer el alcaloide de la hoja.

28 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Algunos de los 60.000 campesinos de la zona, que devengan el sustento diario del cultivo y procesamiento de la coca, se enfrentan el dilema que el propio presidente Ernesto Samper formuló en su visita en su visita a San José del Guaviare el pasado viernes: zanahoria o garrote. Es decir, o se acogen al Plan de Desarrollo Alternativo (PDA) o habrá fumigación de las chagras y extinción de dominio sobre sus tierras.

El director del PDA, Héctor Moreno, dice que se escogió al Guaviare como la región piloto para desarrollar el Plan porque es la zona más representativa en cultivos ilícitos, cuenta con equipamento institucional y los planes departamentales y locales mejor elaborados para que el DPA pueda articularse a la región .

En Guaviare está sembrado el 65 por ciento de la coca detectada en el país, según la Policía Antinarcóticos. La institución habla de 23.900 hectáreas, las Naciones Unidas de 32.000 y la Diócesis de 40.000. En lo que sí están de acuerdo es en que el departamento produce más de 20.000 kilos de base de coca mensuales, lo que equivale a producir 240.000 al año, que representan ventas cercanas a los 200.000 millones de pesos. El presupuesto departamental para 1995 tan solo contabiliza 5.166 millones de pesos.

Alberto vive en El Retorno, uno de los cuatro municipios que ocupa, al lado de San José del Guaviare, Calamar y Miraflores, los 53.460 kilómetros cuadrados del departamento creado con base en la Constitución de 1991.

Pero Alberto se le adelantó al presidente Samper, y desde el año pasado entró al Proyecto de Desarrollo Alternativo, que cuenta con el apoyo de las Naciones Unidas, a través del experto ecuatoriano en cultivos, Jaime Idrovo.

Por un lulo El plan de sustitución de cultivos no es nuevo en Colombia. Idrovo comenzó a aplicarlo en 1985. Primero los departamentos del Cauca y Nariño, donde después de ocho años de labores logró sustituir 3.800 hectáreas de narcocultivos de las 4.000 proyectadas, por lulo, café y yuca.

Luego llegó al Guaviare, y después de ganarse la confianza del colono y el respeto de la guerrilla, que actúa como un paraestado, comenzó a trabajar al lado de Alberto y los demás campesinos.

Le confieso que hay muchos que estamos cansados de trabajar con la coca, pero no hay otra salida , le dijo en ese entonces al experto de las Naciones Unidas.

Ante la complejidad del problema, Idrovo ordenó algunos estudios de viabilidad de cultivos alternativos y encontró que el caucho podía competir en igualdad de condiciones a la coca. También pudo establecer que la sustitución se podía reforzar con ganadería, piscicultura y frutales.

El caucho es la alternativa porque en diez años implicaría tener más de 30.000 hectáreas de caucho para atender la demanda nacional , dijo Idrovo. (Ver recuadro).

Hoy, los 96 socios de la Asociación de Productores y Comercializadores de Caucho (Asoprocaucho) están convencidos de las bondades de las 268 hectáreas de caucho cultivadas del año pasado a la fecha.

Lo del caucho sí va a servir para sustituir la coca, porque con una asociación fuerte como la que constituye Asoprocaucho y el apoyo del Gobierno, nos hacen creer en la posibilidad del látex del caucho. Lo único que toca es esperar y el caucho producirá.

Hay que meternos en el cuento del caucho, porque el que no esté metido en la sustitución está trabajando solamente para hoy. No está pensando en el porvenir, ni en los hijos o en los nietos, porque dentro de unos años la cosa va a estar más dura , dice uno de los miembros de Asoprocaucho.

Para Idrovo, el único inconveniente que tiene el caucho es que tarda siete años en empezar a producir, pero de ahí en adelante da liquidez diaria, porque se puede rayar un día de por medio .

A esto se suma que la presencia de los frentes 1, 7, 42 y 44 de las Farc obliga a fumigar cada vez a más altura. Por eso, algunas plantaciones de caucho han alcanzado a ser fumigadas con glifosato.

El químico lo quema y lo deja inservible, y el que logra sobrevivir sale deforme. Así no solo se pierde el esfuerzo de años sino la credibilidad de la gente , afirma Jorge Morales, un experto en caucho.

Mientras el caucho crece y llegan los 6.286 millones de pesos para inversión social prometidos por el gerente de la Red de Solidaridad Social, y los 240 mil millones de pesos anunciados el pasado viernes por el presidente Samper, para otorgar créditos blandos y a largo plazo, comprar las cosechas de contado, subsidiar el transporte para la carga hasta los puntos de acopio, entregar ganado y titular los predios, Alberto seguirá yendo a su chagra (así llaman la zona de cultivo donde está sembrada la coca con el caucho, los frutales, el plátano y la yuca) a raspar (coger) la hoja de coca, para ahorrarse la comida, la dormida y los 3.000 pesos que debe pagar por arroba de coca cogida. Eso sí, tendrá presente saludar la plantación para que no le vaya a picar.

Luego la llevará a su cambuche camuflado en la selva y comenzará a aplicar los conocimientos impartidos años atrás por los comerciantes del alcaloide, que lo convirtieron en un experto ingeniero químico de la coca.

Picará la hoja, la pisará, le echará amoníaco, ácido sulfúrico, agua y gasolina roja. Ante la escasez del carbonato, por los continuos decomisos de insumos químicos por parte de las autoridades, salará la hoja picada con cemento, por el que pagó entre 10.000 y 30.000 pesos por bulto.

De cada arroba de hoja procesada, sacará 17 gramos del alcaloide, que por culpa de las acciones contra el cartel de Cali, cayó de 1.800 pesos el gramo, a 750.

Alberto y los colonos están desesperados: no hay nada seguro con la coca, hoy puede estar valiendo a determinado precio y mañana puede estar a menos de la mitad .

Con los precios actuales, de cada 100 pesos que el colono invierte en la producción del alcaloide, solo obtiene 20 por ciento de ganancias. A veces escasitamente se saca lo de los gastos para poder volver a poner a producir las plantas , dice otro ingeniero químico .

Así como Alberto se acogió a la zanahoria propuesta por Samper, habrá otros que quieran sacar provecho del Plan. Para ellos, según el Presidente, habrá garrote.

El garrote consistirá en que si se comprueba que los beneficiados persisten en cultivar coca se les iniciará procesos de extinción de dominio y perderan el tirulo de propiedad de sus tierras. .

Para hacer cumplir el PDA, el Gobierno anunció que habrá severa verificación y, quien reincida, tendrá que pagar de inmediato los créditos otorgados o entra en mora. Además, perderá todos los beneficios complementarios de empleo y vivienda rural.

Pero para los que persistan en mantener cultivos superiores a las tres hectáreas habrá glifosato.

Garrote aéreo La complicada situación del Guaviare fue una de las principales razones que tuvo en cuenta el Gobierno para iniciar, la que es considerada por el director de la Policía Antinarcóticos, coronel Leonardo Gallego, la más importante operación de que se tenga conocimiento en el mundo contra la erradicación de cultivos ilícitos . En lo que va corrido del año, se han fumigado 8.000 hectáreas de las aproximadamente 40.000 sembradas de coca.

Por eso, todos los días, desde las 4 de la mañana, los pilotos antinarcóticos acantonados en la base aérea David Chacón Suárez, se preparan para abordar, si el clima ayuda, los tres helicópteros de protección y el helicóptero ambulancia, encargados de la vigilancia del avión Turbo Trush, que deja caer el glifosato sobre los extensos cultivos.

Ante el acoso de la Policía, los cultivadores de hoja cada vez se están adentrando más en la selva. En Guaviare se estarían talando 10.000 hectáreas de bosques por año, que dan paso a cultivos de coca y potreros.

Para el director de Antinarcóticos, coronel Leonardo Gallego, uno de los obstáculos que enfrenta la fumigación radica en que los cultivos de coca están localizados a dos y tres horas de vuelo de San José del Guaviare, y un helicóptero no tiene tanta autonomía para ir y trabajar y volver Otro problema que enfrenta el plan de fumigación se centra en Miraflores, donde existen las mayores plantaciones comerciales de coca (cerca de 10.000 hectáreas) y donde prácticamente no se ha podido fumigar.

Miraflores, el pueblito cuyo único patrimonio es la pista de aterrizaje construida en 1949 por los ingleses para sacar el caucho, se convirtió en el paraíso de la coca y la cárcel de los 50 policías que allí laboran. Ninguno puede salir de la base, y si lo hace le disparan desde las casas. Para hacerles llegar los alimentos, la Policía paga 1 200.000 pesos por encomienda despachada desde San José del Guaviare.

Con este panorama, el PDA intenta que Alberto no vuelva a cultivar y procesar coca, y él mismo lo ratifica: si esto no funciona, nos fregamos .

Si esto no funciona, nos fregamos La alternativa del caucho Colombia solo produce 1.000 toneladas de caucho al año, mientras que el consumo asciende a 26.621 toneladas.

Eso significa que debe importar el 96 por ciento de materia prima, es decir 25.621 toneladas, de las cuales el 82 por ciento lo consume la industria llantera y el otro 18 por ciento otro tipo de industrias Por eso, para Jaime Idrovo, el caucho es la alternativa porque implicaría un gran plan de fomento cauchero que podría llegar a cubrir 15 mil hectáreas mínimamente para poder cubrir la demanda nacional. Además, sería una impresionante fuente de empleo .

El crecimiento promedio anual de la demanda de caucho es del 3,88 por ciento. Si se mantiene esta proyección, los expertos calculan la demanda para el año 2.005 en 40.500 toneladas.

En diez años se duplicaría la demanda del caucho consumido actualmente, lo que implicaría tener más de 30.000 hectáreas sembradas para que Colombia lograra autoabastecerse. Eso sin contar las posibilidades que ofrece la demanda internacional del producto.

Además, el incremento de la fabricación de preservativos hace que el consumo internacional de caucho aumente.

Otra de las ventajas que ofrece el caucho radica en que a medida que va creciendo, la sombra producida por la plantación va matando la coca. Además, por sus características naturales también ayuda a la reposición del bosque.