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LOS CONTRATOS

Siempre, en las licitaciones concernientes a la riqueza y las concesiones petroleras surgen dudas y a veces conceptos errados, mas también hay certeza en otras discusiones donde los magnates del petróleo, que se las saben todas, imponen sus puntos de vista, obtienen ventajas y luchan con todo el fervor para defender y aumentar sus ganancias.

29 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Ahora le tocó a la Texas Petroleum Company, conocida compañía petrolera internacional, enfrentar los cargos de presiones indebidas o excesivas para continuar la explotación de los campos de gas de Ballenas y Chuchupa. Las informaciones, en diversos órganos de expresión, afirman que todo ello sirvió para acrecentar las posibilidades de un racionamiento energético.

La experiencia señala que se deben esperar declaraciones, rectificaciones o ratificaciones para poder expresar una opinión concreta sobre un asunto que incumbe al interés nacional y, desde luego, a todos los colombianos. El manejo de estos temas referentes a contratos y a negocios petrolíferos entre poderosos establecimientos internacionales y las autoridades del ramo en Colombia, se deben situar en un terreno tranquilo donde, si hay mérito, se investiguen cuidadosamente los contactos para averiguar si se ejercieron presiones indebidas. Comenzar una serie de recriminaciones, que pueden llegar a ser exageradas, no conviene a los intereses ni al futuro de las posibles inversiones que son no sólo convenientes sino indispensables para el aumento de la producción.

Por todo ello vamos a esperar lo que manifiesten el ministro de Minas, los dirigentes de la Texas y todos aquellos personajes vinculados con las negociaciones sobre los campos en cuestión. Lo demás sería entrar a actuar acerca de temas candentes, a veces explosivos, pero necesarios en todo lo referente a algo que para Colombia es fundamental: su futuro petrolero.