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MUERE CANCILLER BOSNIO EN ATAQUE CON MISILES

Tropas serbias mataron ayer al ministro bosnio de Asuntos Exteriores, Irfan Ljubijankic, con un ataque de misiles, y tomaron como rehenes 41 cascos azules británicos y canadienses como represalia por los ataques aéreos que la OTAN realizó la semana pasada.

29 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Médico de 42 años, Irfan Ljubijankic era Canciller desde el pasado mes de noviembre de 1993. Falleció cuando el helicóptero que lo transportaba de Bihac a Zagreb fue abatido por los serbios en las proximidades del bolsón asediado de Bosnia occidental.

No obstante, Miroslav Toholj, el ministro de la Información de los serbios de Bosnia, afirmó que el helicóptero a bordo del cual murió el Canciller bosnio pudo ser abatido por los croatas, los musulmanes o por la OTAN.

La tensión entre la ONU y los serbios aumentó luego de que aviones de la alianza transatlántica bombardearon el jueves y viernes un depósito de municiones cerca de Pale, una ciudad al este de Sarajevo.

Como represalia, fuerzas serbias han atacado ciudades controladas por el ejército Bosnio y tomado como rehenes a más de 300 efectivos de la ONU.

Por su parte, la ONU acusó ayer a las fuerzas serbias de comportarse como una organización terrorista y exigió la liberación incondicional de todo su personal.

La FUPRONU se mostró más dura en su oposición frente a los serbobosnios.

Los dirigentes bosnios se negaron a realizar cualquier comentario sobre la muerte de Ljubijankic, en espera de una declaración del presidente Alija Izetbegovic.

Niegan responsabilidad Toholj no evocó la posibilidad de que los serbios hayan derribado el aparato.

No se descarta , declaró Toholj, que los croatas hayan abatido el helicóptero para vengar la muerte de Vlado Santic, un responsable de las fuerzas croatas de Bosnia, muerto en marzo pasado por musulmanes en el enclave de Bihac (noroeste de Bosnia).

No obstante, la muerte del funcionario bosnio, que no tendrá repercusiones en la orientación de la política de Sarajevo, según los observadores, se produce en un momento en el que la suerte de Bosnia-Herzegovina está en el aire ante la nueva crisis entre Naciones Unidas y los serbios de Bosnia.

Estos últimos, como siempre indiferentes al oprobio internacional, respondieron a los ataques aéreos de la OTAN haciendo prisioneros a más de 325 cascos azules y observadores militares para convertirlos en potenciales escudos humanos. Por otro lado, recuperaron el control de las armas salvaguardadas por la ONU, colocándose en posición de fuerza en caso de extensión del conflicto.

Ojo por ojo Por su parte, la FUPRONUM, sin esperar un nuevo mandato de la ONU, mostró este fin de semana una mayor firmeza sobre el terreno, tanto sobre el plano militar como verbal, en su oposición a la agresividad serbobosnia.

Así la fuerza de protección lanzó el sábado una operación para reconquistar un puesto de observación del que se había apoderado los serbios utilizando artimañas propias de una película del oeste. Soldados serbios vestidos con los uniformes franceses llegaron al puesto de observación en un vehículo francés.

El combate se saldó con dos muertos entre los cascos azules y cuatro en las filas serbias.

La nueva firmeza de los cascos azules se expresó igualmente en las palabras del portavoz civil de la FUPRONU, Alexander Ivanko, quien acusó ayer a las fuerzas serbias de comportarse como una organización terrorista y exigió la liberación incondicional de todo el personal de la ONU que mantienen detenido, bajo pena de ser conducidos frente al tribunal penal internacional para la ex Yugoslavia de la Haya.

Esta advertencia no parece haber impresionado a los serbios. A primera hora de la tarde, se apoderaron de al menos 33 cascos azules británicos y de ocho soldados canadienses en Viosko, al oeste de Sarajevo. También tomaron el control de varios puestos de observación alrededor del enclave oriental de Gorazde.