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B.M. CRITICA OBRAS PÚBLICAS

El Banco Mundial acaba de llamarle la atención al Gobierno y a los ingenieros por un diagnóstico que conocen todos los colombianos: las vías del país son de mala calidad y terminan costando más de lo que inicialmente se había presupuestado.

29 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Varios delegados del organismo multilateral que estuvieron hace dos semanas en el país evaluando los resultados de un crédito por 235 millones de dólares otorgado hace dos años para financiar la construcción de varias carreteras, concluyeron que la plata se gastó sin que las obras se hubieran terminado.

Fue tal la crítica del Banco que el ministro de Transporte, Juan Gómez Martínez se vio forzado a aguarles la celebración de su fecha tradicional a los ingenieros colombianos.

El viernes pasado, al tiempo que condecoraba a algunos profesionales de este gremio, entre ellos su antecesor, Jorge Bendeck Olivella, les pidió responder con profesionalismo y ética en su trabajo. Dijo que es preciso que la calidad sea el factor fundamental en las obras, empezando por los materiales que están utilizando.

Las obras públicas en Colombia no cuentan con diseños adecuados, no se hacen dentro de los plazos fijados en los contratos y, en su gran mayoría, son de mala calidad.

Por ello, gran parte de los proyectos de infraestructura están retrasados o registran millonarios sobrecostos.

A esas conclusiones llegó una delegación del Banco Mundial, durante una reciente visita hecha a Colombia para evaluar el destino que tuvo un crédito otorgado dirigido a financiar la construcción de varias obras.

El objetivo del grupo era, además, supervisar la ejecución de un proyecto sectorial de carreteras iniciado en la administración pasada.

Según el ministro de Transporte, Juan Gómez Martínez, el informe del organismo multilateral concluyó con severas críticas a la ejecución de las obras, a su organización, a la falta de controles y a los sobrecostos que caracterizan la ejecución de las mismas .

De un crédito por 235 millones de dólares (165.000 millones de pesos) desembolsado hace tres años, el Banco Mundial encontró que sin haberse aún terminado las obras, los trabajos hechos alcanzaban un costo de 244 millones de dólares, o sea un 104 por ciento de la inversión programada.

Lo peor es que la institución financiera aseguró que al culminar con los trabajos proyectados, dejaría un sobrecosto aproximado del 67 por ciento.

En la generalidad de los casos, estos sobrecostos se deben a la inclusión de obras adicionales no previstas, cambios en las especificaciones o soluciones técnicas adoptadas y cambios en las fuentes de materiales , concluye el organismo internacional de crédito.

Sin embargo, la responsabilidad no es sólo de quien ejecuta, o sea los ingenieros. El banco señala que el hecho de que sigan ocurriendo estos hechos a 10 años de iniciadas las obras, no puede atribuirse exclusivamente a la deficiencia de los diseños, sino también a la incapacidad para controlar los costos de las obras por parte de la supervisión de las mismas .

Ante ese diagnóstico, el ministro les dijo a los ingenieros el pasado viernes, fecha en que se celebraba el 108 aniversario de la Sociedad Colombiana de Ingenieros: no encuentro mejor escenario que éste para hacer un llamado firme a toda la ingeniería nacional, llámese construcción, interventoría o consulta, para que al atender el reto que en el sector plantea el Plan de Desarrollo de este gobierno, se responda con profesionalismo...

En su opinión, se está haciendo realidad la idea de los usuarios de las vías que hablan de la deficiente calidad en el proceso constructivo.

Debemos reconocer que la ingeniería ha logrado avances sustanciales en las últimas décadas, pero requerimos de una nueva cultura en los cánones de la ingeniería , dijo Gómez Martínez.

A su juicio, este sector se encuentra ante una gran responsabilidad pues en los próximos años se van a ejecutar inversiones en infraestructura por más de 11 billones de pesos (billón: un millón de millones).

Hay desventaja: ingenieros En respuesta, el presidente de la Sociedad, Hernando Monroy Valencia, afirmó que seguramente en la mayoría de los casos la situación no es responsabilidad de la ingeniería, pero en otras habrá que reconocer que sí lo es, bien por acción o por omisión .

Aunque reconoció que hay en el país una serie de criticas a la calidad de las obras diseñadas y ejecutadas por la ingeniería nacional, señaló que, por sus altos costos, las obras públicas suelen ser el bocado preferido de los corruptos.

El directivo manifestó que la ingeniería colombiana es un gran patrimonio que el país no tiene derecho a dilapidar. Debe haber voluntad política para respaldarla, porque la abandonamos, al igual que se abandonaron las carreteras, los ferrocarriles y los ríos.

A su juicio, parte de los problemas del gremio obedecen a la imposibilidad que tiene la ingeniería nacional para competir en igualdad de condiciones con la extranjera.

Monroy Valencia acusó a los extranjeros, por ejemplo, de importar entre otros insumos y técnicas el incendio de la corrupción .

Expresó que muchos países industrializados favorecen las prácticas de corrupción administrativa permitiendo que los gastos pagados en otros países en sobornos y comisiones a funcionarios sean deducibles en sus declaraciones de ingresos y egresos.

El dirigente gremial consideró que la ingeniería colombiana sí tiene la capacidad empresarial suficiente para atender la parte que le debe corresponder en la elaboración, diseño y ejecución de estas obras.

Agregó que a la ingeniería se la debe estimular. No estoy hablando de protección: a la ingeniería nacional nunca se le ha protegido, y menos se hará ahora en la época de la internacionalización de la economía. La paradoja siempre ha sido la de que la ingeniería foránea ha tenido estímulos en sus países de origen e increíbles ventajas en el nuestro .

Una historia de anomalías La lista de obras faraónicas que han costado dos, tres y cuatro veces más de lo que originalmente se había presupuestado, es interminable. Como eterna podría hacerse la enumeración de puentes y vías que se caen y destruyen con facilidad.

La mayoría de proyectos conocidos como elefantes blancos está en el sector vial. Uno de los ejemplos más dicientes es el de la Troncal del Magdalena Medio, que fue iniciada a principios de la década de los ochenta y no alcanzará a ser concluida ni siquiera este año.

Hasta ahora, en ese proyecto se han invertido más de 55.000 millones de pesos.

El último documento del Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes) revela que a pesar de que en los tres últimos años se destinó el 55 por ciento de los recursos (más de 80.000 millones de pesos) a tan solo cuatro carreteras, ninguna fue concluida.

La carretera entre Pasto y Tumaco es una de ellas. Se comenzó a construir en marzo de 1986 y si bien su culminación estaba programada para septiembre de 1988, debió ser reprogramada y será entregada en los próximos meses.

Un tercer ejemplo es el de la Transversal Cármen-Bosconia, cuyo contrato fue adjudicado en enero de 1985 con un plazo de ejecución de 24 meses pero solo podrá culminarse a mediados de este año.

Este problema de sobrecostos es de tal magnitud, que si las garantías de los proyectos actualmente retrasados se hacen efectivas, el Instituto Nacional de Vías tendría que pagar 63.000 millones de pesos.

Según el Conpes, el Estado hace las cosas al revés, pues dispone de menos plata para pagar a los contratistas en la temporada seca, que es en la cual es más factible avanzar en la ejecución de las obras.

Un último caso es el del metro de Medellín, que se programó en 1.000 millones de dólares y resultará costando más de 2.500 millones de dólares por los sobrecostos y las demoras.

Entre las obras de mala calidad está el famoso puente de Los Angeles, sobre el río Patá, en la vía que comunica los departamentos de Huila y Cauca.

El año pasado la estructura se cayó tres veces, dejando más de cinco víctimas e innumerables pérdidas para la economía regional.

En el último colapso, el Instituto Nacional de Vías investigó y consideró que la responsabilidad de los problemas recaía sobre la firma HB Estructuras Metálicas, encargada del montaje del puente. Al final, la sancionó con 13,5 millones de pesos.